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Mujer y deporte

Bing Bing Vergara: La gran muralla

Bing Bing Vergara nació en China pero a los 11 meses ya residía en Zaragoza. Campeona autonómica de ajedrez y triatlón, es la primera internacional aragonesa de rugby-7 en categoría sub-18

Bing Bing Vergara, en las instalaciones del Fénix, donde comenzó su idilio con el rugby. Jaime Galindo.

Aunque nació en China, Bing Bing Vergara es aragonesa de pura cepa. A los 11 meses ya residía en Zaragoza, donde el deporte no tardó en formar parte de su vida. Primero fue la natación, a los 3 años, después el fútbol o el taekwondo y luego otras muchas disciplinas deportivas. Pero, con el tiempo, tres de ellas se volverían mucho más especiales que las demás. El ajedrez y el triatlón, en las que llegó a ser campeona autonómica en categorías inferiores, y, sobre todo, el rugby, que dio la vuelta a su vida por completo.

«Siempre he hecho mucho deporte, es verdad. Vine a España antes de cumplir un año pero nunca tuve problemas de adaptación y me integré muy bien en el colegio y en mi entorno. Recuerdo que siempre estaba haciendo algún deporte, que ha formado parte de mi vida desde siempre», recuerda Bing Bing, cuyo idilio con el rugby comenzó a los 11 años. «Entonces hacía tres cosas a la vez: ajedrez, triatlón, en los que destacaba, y rugby. Pero pronto vi que no era viable compaginar los tres y los estudios eran prioritarios sobre el deporte, así que me tuve que decidir por uno y lo tuve claro».

Porque lo de la aragonesa con el rugby fue un flechazo. «Yo vivía en una urbanización de apartamentos en la que había un jardín común donde mi pandilla de amigos jugaba a rugby. Yo me quedaba sentada en un banco mientras ellos jugaban, hasta que un día me dio por probar. A partir de entonces, el padre de uno de los chicos me invitó a ir al club. Me encantó», asevera.

Ese club era el Fénix, donde a Bing Bing le bastó el primer entrenamiento para quedar seducida por un deporte en el que sería la primera aragonesa internacional sub-18 en rugby 7. «Estoy empezando a cumplir mis sueños. Aquella fue una gran experiencia porque formar parte de la lista de privilegiadas que son seleccionadas es un orgullo y algo por lo que llevas muchos años trabajando», recuerda.

Un camino difícil

Pero no ha sido un camino de rosas. Hasta los 16 años, los equipos de rugby pueden ser mixtos, pero a partir de esa edad esa opción deja de existir. Bing Bing jugaba en la Primera división catalana y ha acudido a varios campus de verano organizados por la FER (Federación Española de Rugby). «Después de ese último año con los chicos, en la que fue una de mis mejores temporadas, tenía que subir al equipo senior femenino. Mi aspiración era llegar a la selección y así poder jugar en el máximo nivel». Fue entonces cuando surgió la posibilidad de ir a Francia y reforzar su firme apuesta por el rugby. Pero eso obligaba a Bing Bing a emprender la aventura en solitario y abandonar su casa y su familia para vivir sola en el país vecino. «Me lo pensé mucho. Tenía 16 años y no es fácil irte de casa a esa edad, pero era una gran oportunidad para mi desarrollo deportivo y creo que ha merecido la pena. A día de hoy puedo decir que ha sido un acierto absoluto». Aunque tuvo sus dudas, sobre todo el año pasado, cuando llegó a Francia. «El primer mes lo pasé fatal, tienes la impresión de no encajar. Sin embargo, mis padres me decían que dejara pasar el tiempo y que después del primer mes todo iría mejor porque, además, el rugby me iba a ayudar mucho a integrarme. Tenían razón».

"Si quería competir a gran nivel y llegar a la selección tenía que salir, así que desde el año pasado vivo en Francia. Fue muy duro dejar mi casa y el primer mes no paraba de llorar y quería irme a casa, pero ahora sé que acerté"

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Y es que el rugby aragonés se encuentra aún en fase embrionaria, lo que abocó a Bing Bing a salir para crecer. «Cinco o seis chicas con las que había ido subiendo de categoría en el Fénix se han quedado por el camino y lo han dejado casi todas. Yo, como soy muy competitiva y me apasiona el rugby, tenía claro que si quería lograr mi objetivo de competir al alto nivel y llegar a la selección, tenía que salir». Pero hay esperanza. «La cantera está empezando a florecer y a crecer. Hay un equipo completo de chicas sub-14 que se ha juntado con uno de Lérida y está haciendo un buen papel en la liga catalana», resalta la aragonesa, que asume que no es fácil que vuelva pronto a casa. «Por familia y amigos, Zaragoza siempre será mi hogar, pero, deportivamente, esto me merece la pena. Si quiero mantener esta dinámica y aspirar a la selección, Zaragoza no es el mejor sitio, por tradición de rugby, para alcanzar el máximo nivel de la disciplina. Tengo varias opciones, como ir a Madrid, que ofrece muchas más posibilidades que otras ciudades, o seguir en Francia ya que tengo la propuesta del club. No me cierro a nada». 

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