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Mujer y deporte

María Luisa Orobia, la dueña del tiempo

Le bastaron cuatro años para coronarse como la mujer más veloz de España tras proclamarse campeona nacional en 100 y 200 metros además de en salto de longitud. La muerte de su madre le obligó a dejarlo todo para centrarse en su familia, pero, 60 años después, aquella gesta pervive para convertirle en una celebridad en su adorada Villanueva de Gállego, cuyo pabellón luce su nombre.

María Luisa, ‘Luisi’, Orobia, sujeta una foto de su juventud durante una competición de salto de longitud.

María Luisa, ‘Luisi’, Orobia, sujeta una foto de su juventud durante una competición de salto de longitud. / CARLA GREENWOOD

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Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Luisi tenía 16 años cuando se encontró por primera vez con el atletismo. Fue en el pabellón Salduba, lugar al que acudió junto a su profesora de Educación Física porque la docente había quedado prendada del potencial de esa chica a la que tan bien se le daba correr y saltar. Iba con falda, así que tuvo que cambiar de indumentaria para participar en salto de altura. «Con un pololo (un pequeño pantalón bombacho) salté y con un pololo gané», recuerda María Luisa. Empezaba un idilio corto pero intenso que llevó a la aragonesa a ser una de las mejores deportistas de la época.

Primero fue una llamada para sustituir a un participante que no podía acudir a un torneo en Reus para tomar parte en la prueba de 100 metros lisos. «No sabía ni salir de tacos», recuerda Luisi, cuyos padres, que no se perdían una competición de su hija, tuvieron que soportar desde la grada comentarios algo despectivos hacia esa chica. Y, claro, la venganza fue terrible. «Hice 12,5, récord de España, así que después de eso me llevaron a competir en varios eventos nacionales e internacionales con la selección», recuerda Orobia.

Ese mismo año, en 1965, logró la mejor marca nacional en salto de longitud (5,24) y conquistó el Nacional de 200 lisos para revalidar todos los títulos dos años después. También en 4 por 100. Fueron cuatro años de éxitos, títulos y récords que convirtieron a la zaragozana, según las crónicas, en la mujer «más veloz de España». 

Pero todo acabó en 1969. La muerte de su madre le llevó a la retirada. «Era hija única, tenía novio y, con poco más de 20 años, lo dejé para hacerme cargo de la casa», rememora la aragonesa entre la resignación y la satisfacción. «Mi padre me daba cierta libertad, pero entonces todo era distinto. Ahora, por fortuna, hay becas que ayudan a estudiar y a trabajar haciendo deporte y existen muchas más opciones en el atletismo actual que las que había en aquellos tiempos».

En todo caso, a Luisi, que ahora tiene 76 años, le queda la historia para recordarla y celebrarla. «Seguramente me hubiese gustado ser algo más, pero estoy contenta de lo que pasó. No sé qué pudo suceder en caso de haber seguido compitiendo durante más tiempo, nunca se sabe, aunque me hubiese encantado ser olímpica», reconoce María Luisa, que tiene claro cuál era su disciplina favorita. «Lo que más me gustaba eran los 200, también la longitud y creo que habría sido una buena corredora de 400 porque no lo hice mal cuando competí con chicos y, además, logré una buena marca» y reconoce un lunar. «Creo que salía mal y eso hacía que no alcanzara a la gente hasta los 50 metros».

Luisi, dueña del tiempo, es pionera y referencia. Estrella y ejemplo en otro tiempo, en el que fue la mejor. Por eso, Villanueva de Gállego, su localidad natal, le adora e idolatra hasta el punto de que el ayuntamiento ha dado su nombre al pabellón. «Es un orgullo enorme para mí y esa satisfacción quedará para siempre. Me hubiese gustado llegar a más, pero estoy contenta de lo que hice y de lo que pasó». Misión cumplida.

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