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MUJER Y DEPORTE

Cristina Navarro, la boxeadora zaragozana de talla mundial: "Hay que probarlo, se van a sorprender"

La púgil aragonesa compagina su carrera como fotógrafa con el boxeo profesional, una pasión que en noviembre la llevará a pelear por el título europeo de peso mínimo en el Príncipe Felipe, en su ciudad y ante su gente

Cristina Navarro posa antes de una sesión de entrenamiento en The Boxer Club, en Zaragoza.

Cristina Navarro posa antes de una sesión de entrenamiento en The Boxer Club, en Zaragoza. / Josema Molina

La fascinación de Cristina Navarro por el boxeo se remonta a su niñez. A muy temprana edad, los referentes culturales de este deporte empezaron a calar en ella hasta convertirlo en una pasión. «Siempre digo que tenía desde pequeñita una fijación con el boxeo. Al verlo por la tele, o en películas, me gustaba la estética y todo lo que lo rodeaba», recuerda.

Sin embargo, en aquella época el pugilismo era un deporte practicado mayoritariamente por hombres y ver a una mujer peleando, o incluso entrenando en un ring, era un fenómeno poco común. «Había mucho estigma por ser chica», reconoce la boxeadora. Por este motivo, Cristina tardó en ponerse los guantes y probar suerte con su sueño, pero la inquietud seguía dentro de ella.

Esa chispa quedó dormida durante años, hasta que se fue a vivir a Mallorca. Allí encontró el momento de probarse sobre el ring y empezó a entrenar. Lo que sintió la primera vez que se subió al cuadrilátero, cuenta, no se le olvidará jamás: «Una sensación que nunca había sentido. Me encantó. Estaba feliz. Estaba eufórica».

En 2022 hice el oro en el Campeonato de España. Yo no quería pasar a profesional hasta que fuera campeona en amateur

Cristina Navarro

— Boxeadora profesional

En los gimnasios fuera de su ciudad natal comenzó su camino y también el origen de su apodo. «Viví en Italia un tiempo. Allí me llamaban ‘La Piccola’ porque era pequeña. Al volver a España me pusieron ‘La Piccolina’». No obstante, en lo deportivo, el punto de inflexión para Cristina llegó hace tres años, cuando se proclamó campeona de España en la categoría amateur. «En 2022 hice el oro en el Campeonato de España. Yo no quería pasar a profesional hasta que fuera campeona en amateur». Ese título marcó el inicio de su carrera en el boxeo profesional, y desde entonces no ha dejado de superarse.

En este sentido, el 2025 ha sido una montaña rusa para la zaragozana. En marzo viajó a Canadá para disputar el título mundial y, aunque no pudo traerse el cinturón, sí volvió con «mucha felicidad y mucho agradecimiento». De hecho, fue para ella una pelea imborrable. «La experiencia de Toronto es el combate que más he disfrutado en mi carrera. Me ayudó a saber dónde estoy ahora y a dónde puedo llegar», afirma.

La experiencia de Toronto es el combate que más he disfrutado en mi carrera. Me ayudó a saber dónde estoy ahora y a dónde puedo llegar

Cristina Navarro

— Boxeadora profesional

Tan solo tres meses después, en junio, llegó el otro gran momento del año: la conquista del título iberoamericano de la WBA en Zaragoza. «Es un plus pelear ante tu gente. No puede haber nada más bonito. Están ahí abajo, apoyándote. Pero también es más presión», asegura.

Ahora, Cristina afronta una nueva oportunidad de pelear en su ciudad. En noviembre, la zaragozana disputará el Campeonato de Europa en el Príncipe Felipe. Mientras, sigue una rutina que refleja la dedicación y el esfuerzo que mantiene. «Entreno dos veces al día de lunes a viernes. El sábado una sesión y el domingo descanso. Entre semana entreno boxeo por la tarde y una sesión de mañana, o bien de gimnasio, o bien de cardio». Aun así, lo hace con entusiasmo: «La verdad es que no me cuesta. Es raro el día que no me apetece ir a entrenar».

Vivimos un momento de auge para el boxeo femenino. Es cuestión de tiempo que todo se equilibre

Cristina Navarro

— Boxeadora profesional

Esa disciplina convive con su carrera profesional. Además de boxeadora, Cristina es fotógrafa profesional y filmmaker. Compaginar ambas, explica, solo es posible «haciendo malabares». Esto se debe, en parte, a que «hoy en día en España no se puede vivir del boxeo». Sin embargo, se enorgullece de poder dedicarse a la fotografía: «Soy afortunada de tener un trabajo que me gusta».

A pesar de las dificultades, mira con optimismo el futuro de su deporte: «Vivimos un momento de auge para el boxeo femenino. Es cuestión de tiempo que todo se equilibre». Asimismo, lanza un mensaje a las mujeres que sienten curiosidad por este deporte: «Hay que probarlo, se van a sorprender».

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