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Mujer y deporte

Laura Rodríguez: dando volteretas hasta los siete metros

La joven zaragozana, de 18 años, comenzó siendo «una niña muy movida» y ahora es una de las mayores promesas nacionales del balonmano. De momento, ahora juega en el Schär Colores ya es subcampeona de Europa júnior

Laura Rodríguez, sonriente con un balón de balonmano

Laura Rodríguez, sonriente con un balón de balonmano / Laura Trives

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Al final ha sido el balonmano, pero Laura Rodríguez podría haber acabado destacando en cualquier otra disciplina por dos motivos. El primero, porque para esta zaragozana de 18 años el deporte «lo es todo» en su vida. El segundo, porque ha probado, y ha disfrutado, muchos de ellos hasta alcanzar éxitos que ni imaginaba ni, por sus palabras, se acaba de creer.

Todo ello empezó porque, hablando claro, Laura, de pequeña, no era capaz de estarse ni un segundo quieta. «Siempre he sido una niña muy movida y me ha gustado jugar, correr… Recuerdo que de pequeña en los parques de calistenia me colgaba de arriba abajo por las barras, haciendo volteretas y acrobacias», relata. Era cuestión de tiempo que algún deporte se cruzara en su vida. El primero fue la gimnasia rítmica. «Con tres o cuatro años empecé gimnasia rítmica, que era lo único que había en mi colegio junto con actividades motrices», recuerda.

Sin embargo, no le acabó de convencer la experiencia y siguió buscando su sitio en el mundo del deporte. El segundo fue el baloncesto. «Luego, en primero y segundo de primaria, con unos seis años, hice baloncesto porque mi padre había jugado mucho cuando era más joven y mis amigas, las de mi clase, se apuntaron también», cuenta. Las canastas tampoco acabaron de atraparle y la aragonesa volvió a la gimnasia, esta vez en su versión artística.

Y la verdad es que a Laura le gustó más, pero, por otro lado, apareció por primera vez el deporte que ha acabado conquistándola. «En mi colegio (El Pilar Maristas) es típico el balonmano. El padre de una amiga nos animó a apuntarnos para las 24 horas de Zaragoza», subraya. Lo suyo por el balonmano tampoco ha sido un amor a primera vista, más bien ella lo define como «progresivo», pero lo cierto es que desde entonces nunca lo ha dejado. «Al principio jugábamos con los chicos, pero me lo pasaba muy bien. Con unos once años se formó un equipo de solo chicas y empecé a pasármelo muy bien, era muy divertido», rememora.

Internacional

Al contrario de lo que se pueda pensar, Laura asegura que de niña «era buena, pero no destacaba demasiado», algo que ha ido cambiando con los años. Pero a la vez que crecía su amor por el balonmano, lo iba haciendo también su nivel. No tardó demasiado en acudir a la llamada de la selección aragonesa y este pasado verano, justo cuando estaba en Salou tras realizar la Selectividad, la aragonesa tuvo que hacer las maletas porque la oportunidad era única, representar a España en el Europeo júnior en Montenegro. Allí se colgó una «agridulce» medalla de plata, aunque no olvidará esa experiencia. «Comencé muy nerviosa y conforme fueron pasando los días fui disfrutando más. Fue algo increíble», subraya.

Este último verano ha sido un tiempo de cambios para Laura Rodríguez. Además de empezar a estudiar Biotecnología, la zaragozana ha cambiado su equipo, dejando el BM La Jota y fichando por el Balonmano Schär Colores para jugar División de Honor Oro. «Noto que el nivel es muy superior, pero cada vez me siento más cómoda. Creo que lo estamos haciendo muy bien y que iremos a más», asegura con confianza. Por delante, a Laura le queda toda una vida en la que no sabe qué pasará, aunque tampoco tiene prisa por averiguarlo. «Nunca me había planteado poder vivir del balonmano. Es difícil, pero me encantaría», afirma. Le dé de comer o no, no tiene pinta de que lo vaya a abandonar

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