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Eva Ortega, pionera y campeona de fútbol sala femenino con más de 20 años en la élite: "No cambiaría mi carrera por otra"

Leyenda del fútbol sala femenino aragonés, lleva más de 20 años de carrera al máximo nivel, siendo campeona de Liga, Copa y Supercopa en Italia, donde suma más de una década en Primera, y vistiendo la camiseta de la selección española. Si hace escasos meses dos aragonesas han podido disputar el primer Mundial de la historia es gracias a jugadoras como ella, que abrieron un difícil camino

Eva Ortega, durante un partido en Italia.

Eva Ortega, durante un partido en Italia. / Federica Lattanzio

Zaragoza

«¿Pionera? No lo sé si soy una pionera o he abierto camino. Para mí una persona que miraba y quería aprender de ella era Pilar Hernández, la capitana del equipo, o Raquel García. Ellas en su época abrieron camino». Eva Ortega lanza balones fuera (no como durante su carrera deportiva) sobre si es una precursora de lo que hoy es el fútbol sala femenino aragonés. Para que hoy María Sanz e Irene Samper hayan podido disputar el primer Mundial de la historia mucha gente ha tenido que recorrer un largo camino y Eva es, sin duda, una de las que más ayudó a que Aragón haya llegado hasta este punto.

Debutó antes de cumplir los 15 años en el Foticos Zaragoza en División de Honor y hoy, con 36, continúa su carrera en Italia, donde ha conseguido vencer la Liga, la Copa, la Supercopa, jugar la Champions (cuando no era aún oficial) y ser internacional con España. «Entonces quería jugar en Primera y llegar a la selección y he trabajado mucho dentro y fuera del campo para ello. No cambiaría mi carrera por otra, nunca he perdido mi esencia y siempre he sido yo misma», asegura.

Después de jugar en el Foticos, el Mainfer Zaragoza y el Natudelia, que era la continuación del Mainfer, fue a Logroño. Y de ahí, a Italia, donde ya lleva más de una década vistiendo las camisetas del Montesilvano, Real State, Ternana, Pescara y TikiTaka: «La situación en Logroño era un poco complicada y surgió esta propuesta. No había pensado en venir a Italia, pero estaba en un momento de vida personal que me lo podía permitir y decidí probar», relata.

Y aquella decisión le cambió la vida. Le permitió jugar por títulos y ganarlos y encontrar un país «que era como mi casa y donde me encontré muy bien desde el principio». De hecho, confiesa, «lo único que me puede llevar a España es mi familia, mis amigos y mi sobrina. Aquí tengo todo en este momento».

Hice concentraciones, jugué en Rusia y torneos en España, pero me vine a Italia y me dijeron que si me iba no me iban a llamar más

Eva Ortega

Deportivamente, se queda con los años en Pescara, «donde conseguí un nivel de juego muy alto y me encontré muy bien físicamente». Allí demostró sus cualidades: velocidad, uno contra uno, explosividad e inteligencia sobre la pista. Y también se queda con los títulos, claro.

Sin embargo, hace tres años tuvo una grave lesión de rodilla y se empeñó en que tenía que recuperarse y volver a disfrutar sobre la pista: «No quería terminar mi carrera con una lesión, quiero hacerlo con buen sabor de boca por todo lo que me ha dado este deporte». Lo consiguió y hoy sigue siendo una referente del Montesilvano, donde compagina competir en la Serie A con una clínica de fisioterapia, yoga, rehabilitación y meditación que abrió con su pareja. «Competir, compito, porque lo llevo en la sangre, pero ahora tengo más la sensación de que me quiero divertir jugando», afirma.

Eva Ortega, junto a sus padres, en una de las fotos más especiales de su carrera.

Eva Ortega, junto a sus padres, en una de las fotos más especiales de su carrera. / Servicio especial

La espina de la selección

Eva fue internacional con España cuando el alcance del fútbol sala femenino era mucho menor y, además, tuvo una experiencia poco agradable: «Hice concentraciones, jugué en Rusia y torneos en España, pero me vine a Italia y me dijeron que si me iba no me iban a llamar más. Decidí por mí, si me tienen que llamar que me llamen y si no será que no. Siempre he tenido mucha personalidad, tomé mi decisión», rememora.

Ahora bien, gracias a jugadoras como ella, hace escasos meses se disputó el primer Mundial de fútbol sala femenino de la historia, con las zaragozanas María Sanz e Irene Samper: «Me hubiese gustado más repercusión entonces, pero el primer Mundial es maravilloso y estoy muy contenta por dos aragonesas como María e Irene. Estoy orgullosísima de ellas», finaliza Eva.

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