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La ciclista aragonesa que se desafía todos los límites: "No existe una Marta Jordán sin hacer bici"

Marta Jordán, que trata ahora de recuperarse de una lesión de espalda, empezó a competir hace menos de tres años y ya ha ganado un Campeonato de España de Enduro, entre otros grandes logros

Marta Jordán realiza un descenso con su bicicleta de competición.

Marta Jordán realiza un descenso con su bicicleta de competición. / SERVICIO ESPECIAL

El idilio de Marta Jordán con la bicicleta de montaña fue tardío, pero inmediato. Con un pasado vinculado al atletismo durante su infancia y adolescencia, no fue hasta hace poco más de dos años cuando descubrió su verdadera vocación deportiva de la mano de su entorno familiar. «Empecé hace relativamente poco. A raíz de que mi padre hace enduro. Un día que me dijo ‘vente conmigo, ya verás que te va a molar’. Fui con él y desde ese día ya no he parado», recuerda.

Al principio su desempeño era mayormente ocupacional y no respondía a un interés deportivo ni, en esencia, físico. «Empecé con bici eléctrica. Yo odiaba el cardio y era como: bueno, si voy con la eléctrica, bien, si no, nada», confiesa. Sin embargo, el gen competitivo no tardó en despertar. «Como en el mundo de la competición la eléctrica no está muy reconocida, empecé a competir con bici normal». El crecimiento fue meteórico y pronto trasladó su residencia de La Almunia de San Juan a Benasque, donde puede aprovechar mejor el entorno natural del Pirineo. «Descubrí la otra modalidad que práctico, el descenso, que ya es solo bajar. Es la que más me ha cautivado», añade.

Casi por casualidad, Marta Jordán se inscribió en su primera prueba en Riglos y, en apenas unos meses, se proclamó subcampeona de España en Castejón de Sos. «Empezar en el deporte, probar y ver que tienes resultados superguays motiva muchísimo a la hora de decir: voy a seguir metiéndole horas, progresando y a ver hasta dónde puedo llegar», explica. A su palmarés suma la Copa de España de Enduro y el doble campeonato de Aragón, obtenidos ambos el pasado año.

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Marta Jordán realiza un descenso con su bicicleta de competición. / SERVICIO ESPECIAL

Fuera de los circuitos, Marta es psicóloga y trabaja como educadora en un centro de salud mental. Una formación académica que le ha ayudado, entre otras cosas, a comprender las diferencias entre hombres y mujeres en un deporte extremo con una abrumadora mayoría masculina. Así, dedicó su trabajo de fin de máster a estudiar las distintas maneras de afrontar el peligro. «Aunque no se lo parezca a mucha gente porque practico este deporte, yo soy una persona muy miedosa, muy mirada, muy calculadora. Es el factor que más nos cuesta a la mayoría de personas que hacemos este tipo de deportes, sobre todo mujeres», analiza. Su enfoque prioriza siempre la seguridad: «Yo, personalmente, prefiero no jugármela. Si hay un salto no digo ‘me tiro como una loca y a ver qué pasa’. Miro bien si puedo hacerlo. Es muy importante saber dónde está tu límite».

Esa fortaleza mental está siendo ahora su mejor aliada. Jordán atraviesa un momento crítico tras ser diagnosticada con dos hernias lumbares que le provocan una ciática severa. «Hubo un primer médico que me dijo que fuera pensando en olvidarme de la bici, del gimnasio y de todo lo que me gusta. No me quedé con esa opinión para nada», relata. En su lugar, buscó alternativas que le asegurasen no renunciar a la bici: «Me han confirmado que con trabajo, tiempo, mucha disciplina y mucho conocimiento podré seguir haciendo lo que me gusta con cuidado y tratando con amor a mi espalda, pero para nada sentenciarme ya para siempre».

Con la paciencia como nueva rutina, la altoaragonesa mantiene la vista fija en su recuperación. «Tengo muy claro que mantenerse positivo y optimista es muy importante en cualquier proceso de rehabilitación. Es una lesión, es parte del deporte. Hay que parar, cuidarse y mirar para adelante», asume. Por ello, ahora más que nunca, su determinación marca el camino: «Mi intención es volver al cien por cien. No saldría de mí dejar la competición ni nada de esto porque ya es parte de mi identidad. Para mí, no existe una Marta sin bici».

Marta Jordán, con su bicicleta en un circuito de competición.

Marta Jordán, con su bicicleta en un circuito de competición. / SERVICIO ESPECIAL

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