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Martina Alastuey, promesa azulgrana y ambición colosal: "Mi objetivo es llegar lo más alto posible en el fútbol"

La jugadora barbastrense ha logrado este curso la permanencia en Segunda Federación con la SD Huesca por tercer año consecutivo

Martina Alastuey encara a una jugadora rival durante un partido esta temporada.

Martina Alastuey encara a una jugadora rival durante un partido esta temporada. / Servicio especial

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Hay futbolistas que llegan al deporte rey por tradición familiar o por puro azar. Martina Alastuey llegó por el recreo. Natural de Barbastro, empezó a darle patadas al balón en el parque con sus amigos y en los patios del colegio, sin más pretensión que el juego. Fue precisamente ese desenfado el que llamó la atención de alguien vinculado a la Peña Ferranca, que se puso en contacto con su padre para proponerle que se apuntara. Lo hizo junto a una amiga, «con once o doce años», y ese momento casi anecdótico trazó el camino de lo que vendría después.

Estuvo en el club barbastrense desde los once hasta los trece años. Con catorce, la Sociedad Deportiva Huesca llamó su puerta. La propuesta era clara: una beca en la residencia del club y plaza en el filial. Martina aceptó y se instaló en Huesca, donde cursó el instituto en el IES Pirámide, centro vinculado a la Fundación Alcoraz, con todas las instalaciones a pocos metros: el campo, la residencia y las aulas. Una logística que, según reconoce ella misma, le ahorra tiempo y energía en un día a día que, entre clases, sesiones de preparación y entrenamientos, dura casi de sol a sol.

El salto al primer equipo no estaba en el guion inicial. Llegó como consecuencia de una reestructuración interna del club, que había completado un triple ascenso con tres de sus equipos, no pudo asumir económicamente el salto de categoría que le correspondía. Algunas jugadoras se marcharon. Martina fue llamada para hacer la pretemporada con el primer equipo. «Las entrenadoras vieron que tenía nivel y lo hacía bien», recuerda. Así, entró en dinámica del primer equipo al inicio de la temporada 2023-2024 y, tres años después, ahí sigue.

Martina Alastuey golpea un balón en largo durante un partido esta temporada.

Martina Alastuey golpea un balón en largo durante un partido esta temporada. / Servicio especial

Esta temporada, la tercera, el objetivo ha vuelto a ser el habitual desde que el Huesca accedió a Segunda Federación: la salvación. En la tercera categoría del fútbol femenino nacional, la permanencia se ha conseguido este año con sufrimiento, pero también con convicción. Plantilla corta, lesiones y partidos duros han marcado el curso, pero desde dentro del vestuario la impresión era distinta a lo que podía parecer desde fuera. «Teníamos todas la sensación de que lo íbamos a sacar, con confianza la una en la otra», explica. La experiencia de haber superado escenarios similares en campañas anteriores ha funcionado como colchón psicológico. «Si ya lo has hecho una vez, confías en que, ¿por qué no dos?».

El nivel de profesionalización que ha encontrado en el primer equipo contrasta radicalmente con sus inicios en la Peña Ferranca y la selección aragonesa. Control muscular con el preparador físico, seguimiento del fisioterapeuta, análisis de rivales, trabajo de gimnasio previo a los entrenamientos sobre el campo y apoyo psicológico son ahora parte del día a día: «Nos cuidan muy bien», reconoce Martina Alastuey con la naturalidad de quien se ha acostumbrado ya a convivir con «muchas horas de trabajo».

La experiencia de haber superado escenarios similares en temporadas anteriores ha funcionado como colchón psicológico para lograr la permanencia este curso: «Si ya lo has hecho una vez, confías en que, ¿por qué no dos?», subraya la futbolista aragonesa.

Compaginar eso con el bachillerato y la preparación de la Prueba de Acceso a la Universidad es, tal como ella misma explica, «complicado». Tenerlo todo en el mismo recinto ayuda de forma significativa, aunque no elimina la necesidad de planificar el día bajo un perfecto equilibrio. «Tienes que organizarte muy bien, saber que no puedes perder el tiempo, cuidarte, descansar bien y aprovechar las clases al máximo», enumera Martina, quien en un día normal apenas encuentra descanso hasta «más tarde de las 21.00».

En lo académico, su futuro inmediato depende de la nota que saque en la PAU. Le atrae la rama de las Ciencias de la Salud, «Enfermería, Medicina o Fisioterapia», pero prefiere no hacer planes hasta tener el resultado en la mano. En lo deportivo, todo está más en el aire. Lo que sí tiene claro es el horizonte más lejano: «Mi objetivo es llegar lo más alto posible en el fútbol. Intentar llegar a ser futbolista lo más profesional que pueda». El Huesca, dice, «siempre es una opción».

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