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Mujer y deporte

Las hermanas Coulibaly, firmes promesas del judo aragonés: "Nuestros padres llegaron a España hace 30 años en patera y saltando la valla"

Mama, de 20 años, y Coulibaly, de 16, acumulan logros y sueños: "En nuestra cultura no es normal que una mujer haga deporte y menos aún que gane"

Mama y Ballalo Coulibaly, en un recinto deportivo.

Mama y Ballalo Coulibaly, en un recinto deportivo. / SERVICIO ESPECIAL

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Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Esta es una historia de amor. Y superación. Un relato de supervivencia con momentos duros, situaciones difíciles y final feliz. Esta es la historia de una familia forjada en torno al combate. Ahora lo es para ganar medallas, antes lo fue para sobrevivir. Esta es la historia de las hermanas Coulibaly. Mama es la mayor, 20 años, y Ballalo la menor, de 16, cuyos padres llegaron a España «hace 30 años en patera y saltando la valla» desde el África Subsahariana, donde viven otras dos de las cinco hermanas.

«Nos tuvieron en Binéfar y allí hemos crecido. Lo pasaron bastante mal y yo me acuerdo que muchos fines de semana nos reuníamos e insistían en contar su historia una y otra vez hasta que llegábamos a sabérnosla de memoria porque era su forma de hacernos conscientes de que debíamos portarnos bien, estudiar y esforzarnos porque a ellos les había costado mucho llegar hasta aquí», recuerda Mama con orgullo.

A sus 19 años, Mama es una de las más firmes promesas del judo aragonés. Entre sus principales logros figuran el reciente campeonato de España sub-21 o el oro en el Portimao Junior European Cup. «Que una de nosotras vaya hacia adelante es como si todas lo hiciéramos», asegura.

Ballalo, con apenas 16 años, colecciona éxitos en un deporte en el que no para de cumplir sueños, entre ellos, el de compartir podio con su hermana. «Fíjese que no acudía yo a ese evento con expectativas de lograr un buen resultado. Fui a probar y a hacer todo lo posible por ganar pero sin ponerme nerviosa porque cuando siento nervios las cosas me salen peor. Y al final logré colgarme una medalla y fue muy emocionante compartir ese momento con mi hermana».

De hecho, Ballalo empezó a combatir gracias a Mama. «La veía competir y la acompañaba siempre. Yo hacía otro deporte, porque me gustaba mucho en lanzamiento de peso, pero le dije a mis padres que me metieran a judo, pero se negaron porque decían que era muy duro y que yo lloraba mucho. Aunque mi tío me dio confianza y me apuntó. Y hasta ahora».

Ballalo compagina sus estudios en la ESO con entrenamientos que a veces son «a las 7 de la mañana» y la competición obliga a renunciar «con agrado» a planes con amigos y fines de semana. «Pero vale la pena. Sueño con llegar a los Juegos Olímpicos».

Su hermana también derrocha ambición. Internacional y campeona de España, Mama se congratula de haber compartido podio con Ballalo y de que la gran trayectoria de ambas en el judo llene de orgullo a su familia. «Nuestros padres lo están viviendo con mucha emoción. En nuestra cultura no es normal que la mujer haga deporte y menos que gane cosas y mi padre, que siempre quiso tener algún chico pero no fue posible, ver que estamos evolucionando y avanzando le emociona mucho».

Estudiante de Medicina en Zaragoza, Mama renuncia a poner límites a sus sueños. «Aquí entreno en el Club de Judo Zaragoza y mi hermana lo hace en Binéfar. Esto es una carrera de fondo, pero tenemos muchos retos y desafíos por delante y queremos seguir soñando». Y lo de cumplir sueños y conquistar retos, está claro, viene de familia.

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