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Carol Martínez, guardameta del Entrerríos. “Se lesionó la portera, me ofrecí sin dudarlo y hasta hoy”

Con 18 años probó en el Red Stars y, tras un paso muy breve de jugadora, se impuso su idea de ser portera por la lesión de una compañera. «Disfruto con lo que hago. Voy a terminar mi octava temporada y espero que aún me queden muchas, mi intención es esa desde luego», dice con la mirada puesta en subir a Primera.

Carol Martínez, portera del Entrerríos, en las gradas del Siglo XXI antes de entrenar.

Carol Martínez, portera del Entrerríos, en las gradas del Siglo XXI antes de entrenar. / JAVIER RÍO

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Santiago Valero

Santiago Valero

Con 18 años acudió Carol Martínez con su amiga Yaiza a la jornada de puertas abiertas del ya extinto Red Stars de fútbol sala. «Había jugado mucho al fútbol y quería probar solo, por ver qué tal se me daba». Y se le daba realmente bien. Iba con la idea de ser portera, porque había visto muchas veces bajo palos a su hermano mellizo Miguel y era sin duda su demarcación favorita, la posición más vocacional en este deporte, se juegue en campo grande o en una pista. En muchos equipos de fútbol y fútbol sala en el colegio o en el parque ser el arquero suena casi a castigo o a que te toca el turno tras un gol encajado. Para Carol, no. Y hasta hoy, donde defiende el arco del Entrerríos Automatización, el Colo Colo de toda la vida, que se juega ahora el ascenso a Primera División con el Rodiles de la localidad asturiana de Villaviciosa, aunque si pasa esa eliminatoria a doble partido aún tendrá otra por delante para poder alcanzar por fin ese enorme objetivo.

«Soy zurda y, como siempre hay pocas, me dijeron de probar de jugadora, pero no tardé en cambiar el puesto. Duré media temporada, se lesionó la portera y dado que siempre había visto a mi hermano bajo palos ni lo dudé, me ofrecí y hasta hoy», rememora Carol, nacida en Estados Unidos, en San Bernardino, porque allí estaban trabajando sus padres, Pedro Miguel, de Épila, y María Pilar, de Zaragoza, aunque no tardaron ni unos meses tras ese nacimiento en volver a España para que toda la infancia de la portera del Entrerríos pasara entre balones y partidos, como su mellizo, aunque este a los 16 años ya dejó el fútbol.

Carol probó algo más tarde y entró de cabeza en el Red Stars, donde estuvo dos temporadas hasta la fusión con el Sala 10 y en el 2022 pasó al Intersala 10 tras otra fusión con el Promises para desde el 2023 defender los palos del Colo, con el que está en la tercera temporada y con el que logró en 2024 subir de Primera Autonómica a Segunda División. Falta ahora el paso siguiente, otro ascenso.

"Continuaré vinculada con el fútbol seguro, es mi pasión, he estado entrenando a categorías base tres años, pero en esta temporada no he podido por problemas de horarios. Mi idea pasa por ahí o hasta por ser árbitra"

«Disfruto con lo que hago. Me encanta este deporte, practicarlo y verlo, ya que en casa siempre ando con partidos de fútbol, del Real Zaragoza sobre todo, o de fútbol sala. Voy a terminar mi octava temporada y espero que aún me queden muchas, mi intención es esa desde luego», asegura Carol, ya licenciada en Magisterio y que va a opositar a Educación Primaria. Por ahí estará su futuro laboral, pero el deportivo también lo tiene claro.

Carol Martínez, en una portería del Siglo XXI.

Carol Martínez, en una portería del Siglo XXI. / JAVIER RÍO

«Continuaré vinculada con el fútbol seguro, es mi pasión, he estado entrenando a categorías base tres años, pero en esta temporada no he podido por problemas de horarios. Mi idea pasa por ahí o hasta por ser árbitra, me gusta también y no lo descarto. Ya veremos, pero una de las dos cosas seguro, por lo que seguiré con el fútbol sala», proclama esta zaragozana, orgullosa de que las niñas que ha dirigido estos años hayan levantado en esta temporada el título en el Campeonato de Aragón.

"Es muy diferente jugar a entrenar, pero la satisfacción de ver cómo van creciendo y progresando las chicas que llevas es enorme, un orgullo"

«Es muy diferente jugar a entrenar, pero la satisfacción de ver cómo van creciendo y progresando las chicas que llevas es enorme, un orgullo», indica Carol justo antes de empezar un entrenamiento vespertino que tiene cinco días a la semana a las órdenes de Sergio Molina y en el momento más decisivo de una temporada en la que ha alternado los palos del Colo con Leire Pazos.

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