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TRIBUNALES

La abogada de una acusada por la mutilación genital de su hija pide comprensión comparándolo con las corridas de toros

Afronta 6 años por no impedir la ablación de su bebé en Malí, pero la mujer alega desconocimiento y presión cultural

 

La madre acusada de la ablación de su hija dice que fue la abuela paterna quien la practicó sin ella saberlo. - EFE

EUROPA PRESS
17/12/2019

La abogada de una mujer maliense acusada de no impedir la mutilación genital de su hija mayor ha pedido la absolución de su defendida al afirmar que ésta "también fue víctima" de esta práctica y remarcar el estigma social que sufren las mujeres en ciertas partes de África si no son sometidas a ella. Es más, ha llegado a comparar esta costumbre "cultural" con la percepción que en otros países existe con respecto a las corridas de toros en España.

En su informe de conclusiones durante el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Nacional, la letrada ha recordado que la ablación se produjo cuando madre e hija vivían aún en Malí, a las pocas semanas del nacimiento del bebé, y que la mujer tuvo una segunda hija en España a la que ya no se le ha practicado la mutilación.

La propia acusada ha defendido ante el tribunal que fue su suegra la que practicó la ablación y que nadie le informó de lo que iba a pasar porque en su comunidad "la mujer no tiene palabra", sino que "es la familia del marido la que decide". A preguntas del fiscal, la acusada ha explicado que su marido se trasladó a España en 2004, pero que fue alguna vez a visitar a su familia. El matrimonio tuvo un primer hijo en el 2007, la segunda hija nació en 2010 y un mes más tarde se le practicó la ablación, algo de lo que la madre, según su versión, se enteró 'a posteriori'

El fiscal ha insistido en que durante la instrucción, la mujer declaró que le dijeron que la suegra iba a practicar la mutilación a la niña y que ella no puso ninguna objeción. Sin embargo, la acusada se ha desdicho ahora de sus palabras y se ha limitado a asegurar que ella no sabía nada y que en su pueblo "la mujer no tiene palabra".

A LA HIJA PEQUEÑA NO SE LO HICIERON

A preguntas de su abogada, la acusada ha subrayado que su segunda hija nació ya en España, una vez que ella y los otros dos niños se trasladaron a nuestro país, pero nunca se le ha practicado la ablación, a pesar de que la familia ha viajado a Mali. Incluso, ha explicado que en ese viaje el padre durmió con la niña para evitar que le pasara nada.

También ha incidido en las consecuencias sociales que puede acarrear a una mujer en su país no haber sido sometida a la mutilación genital. "Si no tiene la ablación, considera que esa mujer está sucia y no se puede casar con nadie", ha remarcado, tras lo cual ha dicho que a ella misma también se la practicaron.

En el juicio ha comparecido el médico que examinó a la niña y se dio cuenta de las lesiones que padecía: ausencia de clítoris y de labios menores, y como consecuencia de la intervención los labios mayores se han fusionado, impidiendo así una abertura vaginal normal.

CONSECUENCIAS A CORTO Y LARGO PLAZO

Los forenses de la Audiencia Nacional que estudiaron después el caso han destacado al tribunal las graves consecuencias tanto a corto como a largo plazo que puede acarrear la ablación, como infecciones urinarias, hemorragias y riesgo en partos futuros.

La defensa ha preguntado a los médicos si el dolor en un bebé de un mes es diferente al que puede sentir una niña algo más mayor. "No deja de ser dolor. Es algo doloroso y traumático", han recalcado los peritos. Así, el fiscal ha insistido en su petición de seis años de prisión para la madre de la menor porque ésta se encontraba bajo su custodia cuando tuvieron lugar los hechos, "independientemente de que se alegue que quien ejerce la autoridad en Malí es la familia del padre", tras lo cual ha vuelto a subrayar las "secuelas gravísimas" que sufrirá la niña a consecuencia de esta mutilación.

El representante del Ministerio Público se ha preguntado si la madre merece entrar en prisión por eso, a lo que ha contestado que la condena cumple una "función de prevención general" para que las mujeres sepan que "en España se castigan estas conductas, que tienen que desaparecer absolutamente". Al finalizar la vista oral, la acusada ha tomado la palabra una vez más para explicar a los magistrados que no entiende por qué se la está culpando ahora de un asunto que ocurrió en Malí hace ahora ocho años.

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