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PSICÓLOGOS AL OTRO LADO DEL TELÉFONO

Alguien con quien hablar

Profesionales del Colegio de Psicología atienden las llamadas de los ciudadanos

 

Sandra Sánchez es una de las psicólogas solidarias del servicio telefónico del Departamento de Sanidad. - SERVICIO ESPECIAL

El Periódico de Aragón
22/04/2020

876 036 778 es el teléfono de atención psicológica gratuita, disponible de lunes a viernes de 8.00 a 20.00 horas, en el que profesionales de la psicología aragoneses atienden a toda la ciudadanía frente a la crisis del coronavirus. Puesto en marcha por el Departamento de Sanidad, se trata de un servicio para toda la población ofrecido por profesionales del Colegio de Psicología de Aragón.

El servicio intenta llevar calma y consuelo a aquellas personas que están sufriendo en su mente los efectos de la cuarentena y también para las que, en estas circunstancias ya de por sí extraordinarias, pueden tener alguna dificultad añadida que hace del confinamiento una amenaza para su bienestar emocional.

Parejas en trámites de divorcio que deben pasar mucho tiempo juntas, cuidadores de dependientes o personas que han perdido su empleo durante la actual crisis sanitaria, son algunos ejemplos de lo que los psicólogos que trabajan en el servicio de forma altruista se encuentran al otro lado de la línea.

Sandra Sánchez, gerente de un centro de tratamiento en el barrio del Actur, Espacio Ítaca, es una de las psicólogas que atiende las consultas ciudadanas a través del teléfono. Se apuntó sin pensarlo. «Vi que era algo necesario, no solo para ayudar a la gente, sino también para aliviar las propias urgencias de los hospitales y los teléfonos de atención sanitaria o de la policía», explica la terapeuta.

Esta psicóloga está disponible cuatro horas al día para recibir llamadas que le llegan a través de una centralita que gestiona la Fundación Rey Ardid. «Hay días que recibo solo un par y otros una decena», cuenta Sánchez, que vaticina un aumento de las consultas si se prolonga el aislamiento.

«En situaciones excepcionales como la actual, nuestra mente se pone en estado de alerta. A partir de la tercera semana, el cerebro no puede aguantar más esta situación y empiezan a aparecer signos como miedo o angustia», detalla la profesional.

Las consultas que recibe son muy diversas. «Hay personas que llaman porque no saben qué hacer con tanto tiempo libre, no saben gestionarlo y eso les genera estrés y ansiedad». En otros casos, agrega Sánchez, «existe un trastorno mental previo que ha empeorado con el confinamiento».

A estas situaciones hay que añadir, según la especialista, las derivadas de la propia crisis sanitaria, como la de personas que tienen a sus familiares en residencias y llevan días sin poder contactar con ellos, o la de quienes han perdido a un ser querido y no pueden despedirse de él ni compartir su duelo con el resto de miembros de su familia.

Lucía Tomás, presidenta del Colegio de Psicólogía de Aragón, explica los motivos que llevaron al colegio a contactar con el Departamento de Sanidad al inicio del estado de alarma para poner en marcha el servicio. «En momentos excepcionales, hay que hacer cosas excepcionales. Hay mucha gente con ganas de ser solidaria y ofrecer esta ayuda mutua», destaca. En este servicio participa actualmente una tercera parte de los colegiados, unos 300 profesionales, de forma solidaria.

«Primeros auxilios»

«Lo que hacemos es ofrecer una ayuda o soporte. En ningún caso se trata de una intervención psicológica», puntualiza la presidenta, que define esta línea telefónica como unos «primeros auxilios psicológicos», término que se utiliza habitualmente en situaciones de emergencia y ausencias.

Según Tomás, las llamadas suelen tener una duración media de entre 15 y 20 minutos. «La gente entiende bastante bien para lo que es, no hay una continuidad porque para eso están los profesionales y los tratamientos individualizados».

Lo que se pretende, subraya, es «hacer contención, derivar a otros servicios especializados o realizar una escucha activa para dar algunas pautas o recomendaciones de cómo actuar».

Miedo al contagio, incertidumbre por los familiares, angustia por el encierro... Son muchas las emociones que surgen estos días en la cabeza de mucha gente. «El tema del confinamiento nos afecta a todos porque no estamos acostumbrados a enfrentarnos a una situación así. Pero si no tenemos preocupación económica, vivimos en una casa decente y no hay conflictos familiares, se puede llevar», justifica Tomás, que indica que, sin embargo, para muchas personas esto no es así y es «una carga muy importante».

Para ayudar a paliar estas situaciones, cada vez van apareciendo más recursos y ayudas. Aunque lo más importante en estos casos es «saber pedir ayuda», afirma Tomás. «No estamos solos, y este servicio de atención telefónica pretende transmitir ese mensaje», concluye la representante colegial.

   
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