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SUCESOS

44 años de cárcel por el asesinato a sangre fría del Niño de la Romareda en Andalucía

Un grupo de jóvenes lo atrajo a una fiesta y allí lo torturaron para robarle el dinero y luego lo mataron

 

El Niño de la Romareda, de origen aragonés, pero afincado en Granada. - EL PERIÓDICO

EL PERIÓDICO
01/06/2020

Fancisco Manuel G. R., de 50 años, más conocido como El Niño de la Romareda por ser oriundo de Aragón, encontró una triste y brutal muerte en tierras andaluzas en el año 2016. Fue secuestrado, torturado, ahorcado y quemado con gasolina por cuatro jóvenes, entre ellos una menor de edad. Y todo ese exceso de crueldad por un miserable botín de 600 euros. Ahora todos ellos han sido condenados a 44 años de cárcel en total por la Audiencia de Málaga.

Era aficionado a cantar y subía vídeos de sus actuaciones a las redes sociales, lo que le dio cierta popularidad, la suficiente como para que, en julio del 2016, aceptara sin problemas la invitación de un joven de 24 años, Carlos M. M., que decía conocerlo. Se trataba de asistir a una fiesta en una casa de la localidad de Padul, en Granada.

Allí fue en su coche particular y entró sin preocupación en la vivienda, donde además de Carlos, se hallaba Silvia Verónica V. G. y la menor, según informó la edición andaluza de El Mundo. Pero lo que parecía una fiesta entre amigos pronto cambió de cariz. Una cuarta persona, François R. H., entró en la habitación con una toalla con la que le tapó la cara y comenzó a golpearle.

Después, entre todos, lo amordazaron, le maniataron y, sirviéndose de unas tenazas y de una pistola de aire comprimido, le conminaron a que dijera el número de su tarjeta de crédito, al tiempo que le producían un dolor insoportable.

Indefenso ante sus inesperados asaltantes, El Niño de la Romareda acabó dándoles su móvil y su pin para que pudieran hacer una extracción, cosa que hicieron las dos jóvenes, que fueron de inmediato a una sucursal de la localidad y sacaron 300 euros que repartieron con sus compañeros.

Además, Verónica y la menor se quedaron en la vivienda vigilando a Francisco Manuel mientras sus amigos conducían hasta la vivienda de su víctima, situada a solo 25 kilómetros, en el barrio granadino de Cerrillo de Macarena. Allí se apoderaron de otro móvil, joyas, unos prismáticos y un ordenador.

Tras ello, entre los cuatro acordaron deshacerse de su víctima matándola y enterrándola lejos, en Málaga, en algún lugar poco frecuentado. De forma que introdujeron a la fuerza a su secuestrado en el maletero de un Opel Corsa y, tras comprar gasolina en bidones por el camino, se dirigieron a la ciudad costera. En una finca de olivos, ataron una cuerda al cuello de la víctima y la arrojaron por un terraplén.

La cuerda se rompió, pero aun así acabaron con su vida y luego introdujeron el cadáver en un hoyo para plantar olivos y le prendieron fuego, tras lo cual lo enterraron. Huyeron en el coche, pero este se averió y continuaron a pie hasta encontrar un taxi que los llevó a la estación de autobuses. Aún sacarían 300 euros más con la tarjeta robada. La sentencia establece que el móvil del crimen fue pagar las deudas por consumo de drogas que había adquirido el acusado Carlos M. M. 

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1 Comentario
01

Por JeremiasOrsay 21:00 - 01.06.2020

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Cuarenta y cuatro años en total para cuatro indeseables es una porquería de pena. Que barato sale matar, Mecen la prisión permanente revisable pero que se la revisen dentro de 50 años.

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