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calatayud 3 OCURRIÓ EN OCTUBRE DEL 2015

Un asesinato queda sin resolver por falta de acusación y de pruebas

La principal sospechosa fue grabada en el lugar del crimen

 

Las cámaras del portal grabaron a la principal sospechosa aquel día. - SERVICIO ESPECIAL

L. M. GABÁS
16/05/2018

Juana M. M. fue detenida como autora del asesinato de Luis Miguel Julián Hernández, cuyo cadáver fue hallado cosido con medio centenar de puñaladas en el interior de su vivienda en la calle Doctor Fleming de Calatayud, en octubre del 2015. Durante todo este tiempo sobrevoló sobre ella un halo de sospecha, si bien la investigación acaba de ser sobreseída judicialmente. El crimen queda, por tanto, sin resolver.

Es la decisión que ha tomado la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Calatayud, Paola García, después de que la Fiscalía reconociera que no había pruebas suficientes como para mantener la acusación por un delito penado con hasta 25 años de cárcel contra Juana M. M. Una realidad que ya adelantó durante la investigación su abogado defensor, Juan Manuel Martín Calvente. Ella llegó a estar en prisión.

No obstante, la instructora del caso dejó abierta la puerta a evitar dicho archivo de las actuaciones, tal y como publicó este diario. Para ello, dio traslado a la familia de la víctima para que pudiesen personarse y ejercer de acusación. A pesar de ello, el plazo ha caducado sin que se hayan personado en la causa ni hayan presentado escrito alguno.

La magistrada señala en el auto, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, que Juana M. M. había sido procesada sobre una serie de «indicios iniciales de suficiente entidad como las grabaciones de las cámaras de seguridad o las declaraciones de testigos», si bien añade que para la Fiscalía «han decaído por no haber quedado probados por la totalidad de las diligencias practicadas». A ello añade que «no existiendo acusación particular, no procede sino archivar la presente causa».

Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron a Juana M. M. después de que analizaran las cintas de grabación de una cámara de seguridad del portal de la vivienda de la víctima en la que se veía a una mujer acceder al interior. Aparecía también a la salida, con el pelo mojado, cuestión que refutaba la idea policial de que esa persona, tras matar a la víctima, llegó incluso a ducharse.

Sin embargo, este indicio «decae penalmente», según el ministerio público, «debido a que la investigada ha negado que fuera ella la persona de las imágenes» y porque la prueba pericial practicada al vídeo concluye que «la deficiente calidad de las imágenes por su resolución no adecuada impide determinar si se trata o no de esa persona». Juana M. M. tiene antecedentes penales, entre los que destaca una agresión con un cúter a su anterior expareja. Fue en el abdomen, si bien no perdió la vida.

Con este archivo vuelve a quedar sin respuesta cuál fue el móvil del crimen. Se pensó que, a pesar de las 50 puñaladas, era una cuestión pasional o que se debía a la herencia que había recibido la víctima, de 45 años, tras la muerte de su madre con la que vivía.

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