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LA BANDA DE LAS CITAS

Crimen de Pedrola: Así 'cazaba' la asesina de Badoo

La venezolana 'Dulce Ángel', que había pedido asilo político en España, buscaba "presas fáciles" para robarles. Con su pareja, atrajo a tres víctimas a Pedrola, donde los asaltaban; uno de ellos fue enterrado vivo

 

Candy Arrieta, que en las redes sociales se daba a conocer como ’Dulce Ángel’. -

LUIS RENDUELES / VANESA LOZANO
06/11/2019

Se hacía llamar Dulce Ángel en Badoo, una red social de contactos. Con fotos sugerentes y mensajes subidos de tono, atraía a hombres para que acudieran a verla a Pedrola en busca del sexo que les prometía. Luego, Candy Arrieta, una venezolana de 34 años, los secuestraba y les golpeaba brutalmente para robarles. Tenía la ayuda de su novio, Mohamed Achraf, un marroquí de 35 años y padre de tres hijos, con antecedentes por maltratar a su anterior mujer. Dos de esos mensajes fueron descubiertos en la investigación del caso, según ha podido saber EL PERIÓDICO. En el primero, enviado a su segunda víctima, le anunciaba: «Me gustan los maduritos». El segundo era mucho más explícito.

Candy y su pareja están en prisión desde el 5 de octubre, acusados de atacar a tres hombres en los meses de verano. A la última víctima, José Antonio Delgado, un informático de 54 años de Getxo (Vizcaya) que se había separado de su mujer, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Le robaron unos 1.500 euros y un Mercedes de alta gama que vendieron por 10.000 euros en internet. Después, lo enterraron vivo en un paraje apartado de Pedrola. La Guardia Civil encontró el cadáver el 27 de septiembre tras una ardua investigación de la Guardia Civil. Muy cerca de allí, la pareja tenía la que según los investigadores era «su base de operaciones», una nave en la que escondían su botín: coches, joyas y dinero que consiguieron arrebatar a los hombres que caían en la trampa sexual de la mujer.

Los investigadores de la UCO tratan de averiguar cuánto tiempo llevaba actuando la pareja, que apenas hacía unos meses que se conocía. También, con qué objetivo vino Candy a España y si pudo formar parte de alguna red de prostitución. Sí saben ya que la mujer llegó desde Maracaibo, y que allí, a juzgar por las fotos que publicaba en sus redes sociales, no tenía una mala vida.

Se camuflaba

Tras pasar fugazmente por Madrid, se fue a la Comunidad Valenciana, y allí pudo conocer a Achraf. Ambos terminaron trasladándose a Pedrola, el pueblo donde vivía parte de la familia del marroquí. Allí Candy no pasó desapercibida, aunque en sus redes sociales se camuflaba adoptando distintas identidades. Ella fue el gancho para ganarse la confianza de las tres víctimas, pero su responsabilidad en la supuesta trama delictiva no se limitaba a la de una simple cómplice, apuntan fuentes del caso: «Ella tomaba la iniciativa, elegía a una víctima en Badoo sin buscar un perfil concreto, solo que el hombre aparentara tener un alto poder adquisitivo. En realidad no quería un ligue ni un novio, sino una presa fácil. Siempre era ella quien contactaba con las víctimas y no al revés».

El modus operandi era siempre el mismo, aunque con un matiz: Candy iba seleccionando cada vez «mejor» a sus víctimas, advierten estas mismas fuentes. La mujer no acertó del todo con la primera, un rumano treintañero a quien ella, Mohamed y un tercer cómplice atacaron y robaron. Solo consiguieron sacarle unos 50 euros. Pese a lo que habían deducido de su foto en Badoo, el hombre, que denunció asistido por el penalista zaragozano José Cabrejas, que también representa a la segunda víctima de Candy, no tenía más dinero en su cuenta. Eso sí, se quedaron con su coche, un Renault Clío, que acabaron desguazando para venderlo por piezas en internet y obtener más beneficio, según las pesquisas. Apenas un día y medio tardó Candy en convencer al segundo hombre. Era un empresario de 58 años, divorciado de Tudela (Navarra) al que ella y Mohamed asaltaron y robaron unos 1.000 euros. «Entonces ella se hacía llamar Bella. Apenas daba información sobre sí misma, solo colgaba muchas fotos de cuerpo entero, ligera de ropa. Desde la primera conversación, fue al grano», recuerda el hijo del empresario. «Mi padre es un hombre que a pesar de su edad se cuida y tiene buen físico, ella era consciente de la diferencia de edad y le mandó mensajes zanjando pronto ese tema, le dijo: ‘me gustan los maduritos’»,añade.

«Había tenido otras citas a través de Badoo, pero todo había ido siempre más lento: lo normal era que pasara tres semanas o un mes intercambiando mensajes con una mujer antes de verse, por eso le sorprendió que Candy quisiera quedar con él tan pronto», asegura. Ella consiguió que el empresario «dejara de pensar con la cabeza», apunta su familiar. Según ha podido saber este diario, antes de quedar, la mujer le hizo una videollamada y luego le escribió un mensaje en el que explicitaba su predisposición a mantener relaciones sexuales.

El 4 de septiembre, este empresario navarro se desplazó en tren desde Tudela hasta la estación de Luceni, a diez minutos de Pedrola. Allí le esperaba Candy, quien le informó nada más llegar de que una amiga suya iba a llevarlos en coche hasta un hotel para consumar su encuentro. En su denuncia recordó que, entonces, «un hombre delgado, moreno, con gorra y que entremezclaba los acentos árabe y latino», que resultó ser Mohamed, le dio un golpe en la cabeza con una llave inglesa. Luego, «me ataron de pies y manos, me metieron en un cajón dentro del maletero de un coche y el vehículo se puso en marcha por un camino. Después pararon el coche, pusieron música a volumen alto y abrieron el maletero. Entonces me pidieron el código pin de mi tarjeta de crédito», contó el empresario a los investigadores.

Según consta en la denuncia, tras intentar sacar dinero de un cajero, Candy y su pareja lo amenazaron con cortarle un dedo si no se ponía en contacto con su familia para pedirles que les entregaran 12.000 euros, rebajando finalmente la cantidad exigida a 3.000 euros. Según contó el empresario, Candy llegó a amenazarlo con una pistola, pero él consiguió escapar de sus secuestradores. Posiblemente ese descuido hizo que Candy y Mohamed extremaran las precauciones y el nivel de violencia con su tercera víctima, al que están acusados de asesinar de forma brutal. «El papel de Candy en este crimen es igual de activo que el de su pareja», explican fuentes de la investigación.

La venezolana tiene una gran capacidad para «adaptarse a las circunstancias y manipular a las personas para conseguir algo, sobre todo si se trata de hombres». En su cuenta de Twitter aún pueden leerse varios mensajes que Candy escribió en 2015 al presidente de su país, Hugo Chávez, cuando ella todavía vivía en Venezuela: “Hola, mi presidente. Por favor, necesito una vivienda, tengo cuatro hijos. Respóndeme, soy chavista de corazón». Cuatro años después, ya en España pidió asilo político en nuestro país, decía ser una refugiada.