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El fraude de la oenegé contra el cáncer infantil

El cabecilla de Linceci, a la espera de juicio por agredir a un exsocio

Roberto Pérez Rodríguez le dio varios puñetazos y una patada cuando quedó noqueado en el suelo. La víctima es el empresario que junto al gerente de Podemos viajó a Perú para realizar un negocio

 

Roberto Pérez Rodríguez, con gafas, en una visita a un centro hospitalario peruano. - EL PERIÓDICO

L. M. G.
08/06/2019

El cabecilla de la supuesta estafa de la Liga Nacional contra el Cáncer Infantil (Linceci), Roberto Pérez Rodríguez, tiene otros asuntos judiciales pendientes más allá de la investigación llevada a cabo por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. En concreto, ha sido acusado de lesiones por un exsocio suyo.

El denunciante de esta agresión es un empresario del sector del aceite y del vino de la comarca de Calatayud que, como publicó EL PERIÓDICO, viajó a Perú junto al actual gerente nacional de Podemos, Pablo Fernández Alarcón, con el objetivo de estudiar la viabilidad de poner en marcha en el país andino un centro telefónico de llamadas similar al de Zaragoza y que ahora se ha descubierto que era el eslabón principal de la presunta trama defraudadora con la excusa del cáncer infantil. Fue el encargo que le realizó Roberto Pérez Rodríguez a este hombre, ya que la expedición inicialmente era para tratar de introducir estos productos en Perú de la mano de una importadora que tenía el ahora encarcelado por la estafa.

EN EL 2017

Un viaje a Perú que realizaron en enero del 2017. Cuando regresaron, el empresario bilbilitano decidió amparar la exportación del aceite y del vino con la agencia Coface que denegó la operación, según esta persona, porque «no había garantías detrás de Roberto Pérez Rodríguez». «En ese momento le dije que paralizaba el proyecto y ya no volví a hablar con él hasta marzo del 2019», recuerda.

Un día de dicho mes, el gestor que había puesto a ambos en contacto para el negocio peruano le llamó y le dijo que Roberto Pérez Rodríguez quería hablar con él y que le citaba en su despacho. «Yo fui y, de repente, me dio un puñetazo en la cara que me hizo caer al suelo», señala, mientras afirma que una vez en ese lugar le dio una patada en la espalda. Una agresión que, según relata, no fue a más porque rápidamente el gestor se levantó de la silla en la que estaba e inmovilizó a administrador de Linceci. Una agresión que le causó baja laboral y que le hizo interponer una denuncia ante el Cuerpo Nacional de Policía.

Ahora, tras destaparse el supuesto fraude de casi 5 millones de euros con donativos para la lucha del cáncer infantil, este empresario lamenta que se le haya relacionado «con un hecho así». «Me lo presentaron para exportar mi producto, me fié inicialmente de él y ya que estaba en Perú me pidió que estudiara la viabilidad de un call center allí puesto que antes había trabajado en una empresa telemática», asevera, a la vez que añade que pensó en el ahora gerente de Podemos «porque fue compañero mío en aquella empresa y recordé que estuvo varios años viviendo allí».

Curiosamente, dicho call center en Perú no dio a Roberto Pérez los resultados que había previsto, circunstancia que le reprochó a este empresario bilbilitano. Según los pinchazos telefónicos recogidos por la Policía Nacional, el ahora detenido llegó a decir a otro de los detenidos que le iba a plantear: «Que me devuelva todo, si no voy a por el político a los medios de comunicación por que tú sabes cómo están ahora con el tema de la política, no?».