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ZARAGOZEANDO

Cuando un bulldog se pone a surfear

 

El lago artificial del centro comercial de Puerto Venecia en Zaragoza permitió que los dueños de mascotas pudieran hacer surf con sus perros. El SUP club les acompañó en la experiencia. - fotos: laura romeo

El lago artificial del centro comercial de Puerto Venecia en Zaragoza permitió que los dueños de mascotas pudieran hacer surf con sus perros. El SUP club les acompañó en la experiencia. - fotos: laura romeo

David Chic David Chic
26/05/2019

Surf y perros. Una mezcla ganadora. O al menos así lo piensan los miembros de la agrupación de paddlesurf del Club Naútico que el viernes difundieron su deporte en el lago artificial del centro comercial de Puerto Venecia. El día no acompañaba con un cierzo insistente que despeinaba cardados. Media docena de dueños de mascotas se atrevieron a lanzarse al agua y forzaron a sus canes tras ellos. Lolo descubrió que sabe nadar y Bruce evitó mojarse tanto las patas como su elegante pajarita azul.

El paddlesurf es una modalidad agradecida, según cuanta el monitor homologado, Luis Ortiz. Requiere menos esfuerzo físico que su variante más conocida y además no necesita que el agua forme olas para deslizarse. Por eso es perfecto para practicarlo con la compañía de perros. «Queremos promocionarnos más allá de las redes sociales», reconoce. Por el momento la convocatoria no ha sido muy exitosa, pues las dos sesiones que tenían previstas se tuvieron que fusionar en una. Pero confían en que si repiten la experiencia durante el verano mucha más gente estará interesada. Los gatos no han sido invitados por el momento.

Kike Ortiz, uno de los curiosos que acudieron a la llamada de los surferos, se ha sorprendido con las habilidades de su bulldog. Pensaba que al tener las patas tan cortas no se le daría demasiado bien lo de surfear, pero más o menos ha solventado el reto con nota. Eso sí: en cuanto ha visto la orilla cerca se ha tirado al agua para escapar de la inestable plataforma de la tabla. «Lolo es un urbanita que no está acostumbrado a estas cosa», reconoce su dueño.

Todo lo contrario pasa con Rufo, un dóberman marcial con una bandera de España en el collar. Su propietario es militar y no duda en llevárselo a practicar todo tipo de deportes. Juntos han montado en kayak en mar abierto, así que el lago artificial de Puerto Venecia no supone un reto descomunal. A pesar de su aspecto solo tiene dos años y medio y se comporta como un cachorro. «Es algo torpe, pero me apetece que se aficione al agua», explica Pedro Bejarano.

Los atuendos de los monitores, con coloridas camisetas y bañadores, contrastan con la actividad habitual en Puerto Venecia. La tarde no está muy concurrida, pero en la cercana cafetería un grupo de jóvenes consume refrescos. Las bolsas del Primark descansan sobre una silla y lamentan no haberse enterado de la convocatoria. Hubieran llevado a sus mascotas encantadas, dicen. «Mira cómo va el perrito por el agua», le dice una madre a su hijo mientras le tira del brazo en dirección al Decathlon. «¿Te montamos a ti en una tabla?», le pregunta, aunque casi parece una amenaza. Es muy complicado salir de compras con niños.

Las fotos al grupo de surfistas menudean. Algunos se atreven a acercarse a la orilla y posar con una de las tablas remedando el estilo de los chicos del coronel Kilgore en Apocalypse Now. «A la gente le llama mucho la atención vernos practicar», explica Ortiz. Y señala que les encanta dejarse ver. Han hecho quedadas de remo en el Ebro al pasar por el Pilar. Y en el parque del Agua, donde han cambiado los perros por el yoga o el pilates. Al parecer encima de la tabla se puede hacer de todo. En Navidades casi medio centenar de aficionados se disfrazaron de Papás Noel y remaron también por Puerto Venecia. Al parecer, si se tiene experiencia, el riesgo de caída al agua es mínimo, algo que se agradece en los diciembres de Zaragoza. Intentaron repetir la experiencia para Halloween pero no les salió tan bien. Que fuera de noche y disfrazados de monstruos no ayudó a sus objetivos.

Pedro García acudió a la llamada del paddlesurf con su westy blanco. «Participo en otras actividades del club, pero esta es una oportunidad única», explica mientras se prepara para entrar en el agua. Hace falta decisión, pues unas nubes parecen empeorar la tarde. «A Bruce no le gusta nada el agua, pero encima de la tabla va muy tranquilo», explica antes de demostrar su experiencia con el remo.

El SUP Club de Zaragoza se puso en marcha hace unos dos años gracias al empeño de Ortiz, que comenzó con esta modalidad «a la tremenda» después de verlo en la tele. Ahora en las redes o en quedadas como la del viernes buscan crecer y llamar la atención. Y lo consiguen.