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Sala de máquinas

Demasiados borradores en la novela del poder

 

Juan Bolea Juan Bolea
14/04/2016

La editorial Reino de Cordelia acaba de publicar una fastuosa edición de La isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson, con traducción de Pólux Hernández e ilustraciones de José María Gallego (la media naranja de Gallego& Rey), y ahí me tienen, en la posada del Almirante Benbow, escapando de las amenazas de Perro Negro y tratando de abrir el cofre del tesoro con el avispado Jim y su aterrada madre. Está a punto de aparecer el más misterioso de los personajes de la aventura, John Silver, con lo que la acción y la emoción están aseguradas.

Mientras la novela de Stevenson avanza armónicamente capítulo tras capítulo, la triste historia de la política española está varada en el mismo párrafo.

Y es que, por desgracia, sus autores carecen de la elegancia, la fantasía y la solvencia narrativa del autor escocés a la hora de urdir un relato de corte universal. Día tras día vemos en el Congreso cómo los protagonistas de la novela del poder, los Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, más el largo etcétera de personajes secundarios entran y salen de las reuniones como de los borradores de un mal novelista: inacabados, frustrados, sin llegar a conectar con el exterior, a dar el salto a la realidad, sin tan siquiera convencer a los invisibles demiurgos que desde los poderes fácticos vigilan las cumbres del gobierno, ese Olimpo al que sólo se llega con la mayoría de los votos y con la mayoría de las bendiciones de los dichos e intuidos demiurgos.

Debieran quizá aprender estos escribas nacionales de autores periféricos como Javier Lambán, quien, sin tanto borrador ni galerada ha presentado en Aragón una trama a cuatro o seis manos que se escribe sola, sin que hasta ahora hayan aflorado errores o erratas de bulto.

El truco o mérito de Lambán no ha sido, con 18 diputados de 67, sino hacer de la necesidad virtud y del diálogo negociación. Ha tenido la suerte de que Pablo Echenique sea de los dirigentes moderados de Podemos, de los pocos que raramente incurre en demagogia, que es, a la política, como la moral a las letras, obsolescencia de origen, arcaísmo, rémora.

En Aragón, la argumentación PSOE--CHA--Podemos ha sorprendido a un PP que no encuentra en la oposición recursos narrativos para seducir a sus e--lectores. En mi caso, de nuevo seducido por Stevenson, vuelvo a la Isla del tesoro, al orden de la ficción.