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teruel

Desactivado un explosivo cargado de la guerra civil

El artefacto era un proyectil de artillería hallado en un campo en las afueras

 

El explosivo hallado estaba muy oxidado por el paso del tiempo. - CUERPO NACIONAL DE POLICÍA

EL PERIÓDICO
08/11/2018

La Policía Nacional ha desactivado un artefacto explosivo de gran tamaño de guerra civil española, hallado por el propietario de un campo mientras realizaba labores de labranza entre las pedanías de San Blas y El Campillo de Teruel, en las afueras de la capital turolense.

El trabajador avisó el domingo del hallazgo a una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía que estaba realizando actividad preventiva en la pedanía de El Campillo, y los agentes procedieron entonces a asegurar la zona dado el peligro que suponía, en aplicación del protocolo establecido para esto casos.

Los especialistas de los Tedax (Técnico Especialista en Desactivación de Explosivos) se desplazaron desde la Jefatura Superior de Policía de Aragón, en Zaragoza, y comprobaron que se trataba de un proyectil de artillería de 150 milímetros de calibre y 674 milímetros de longitud, en buen estado de conservación y con la carga explosiva intacta.

Los especialistas recogieron y trasladaron el proyectil a una zona segura donde lo neutralizaron haciéndolo explotar.

Las fuerzas de seguridad emitieron ayer un comunicado en el que recordaban el peligro que supone la manipulación de cualquier tipo de artefacto explosivo de estas características. En este sentido, señalaron que, a pesar de tener en ocasiones un aspecto deteriorado, debido al paso del tiempo y al óxido, mantienen su carga explosiva.

Por ello, en caso de hallar un artefacto de estas características o de aspecto sospechoso se debe recurrir a la Policía.

En Teruel y sus alrededores, donde se libraron encarnizados combates durante la guerra civil, es habitual el hallazgo de artefactos de la contienda en mejor o peor estado de conservación. A menudo, el descubrimiento se produce durante las labores agrícolas, pero a veces los explosivos llegan a manos de personas que los coleccionan o guardan, quizá inconscientes del peligro que entrañan.

De hecho, en el mes de septiembre del 2013, un hombre de 66 años y su hijo de 22 resultaron heridos al estallar un explosivo de fabricación italiana que se hallaba en la cochera de una vecina que les había pedido que limpiaran el local.

El suceso se produjo en la calle Miguel Ibáñez de la capital turolense y el joven que resultó lesionado sufrió graves amputaciones en las extremidades que dieron lugar a una intensa campaña de solidaridad.

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