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SEGURIDAD CIUDADANA

Desalojada la estación Delicias por una falsa amenaza de bomba

Un aviso señaló que el explosivo se hallaba en un tren AVE

 

La estación, ayer, minutos después del fin de la amenaza de bomba. - p. f.

EL PERIÓDICO
23/03/2019

Una falsa amenaza de bomba obligó ayer a desalojar la estación Zaragoza-Delicias, en torno a las 21.30 horas, así como dos convoyes del AVE que quedaron retenidos en sus andenes. En principio, el aviso daba cuenta de que el explosivo se hallaba en un tren AVE de la línea Madrid-Barcelona, por lo que se optó por inspeccionar en la capital aragonesa tanto el que circulaba hacia la Ciudad Condal como el que iba a la capital de España.

Los trenes afectados se detuvieron y los pasajeros que se hallaban en su interior, alrededor de 300 personas en cada convoy, descendieron al tiempo que agentes del Cuerpo Nacional de Policía inpeccionaban los trenes con perros especialmente adiestrados en la detección de explosivos.

La revisión dio resultado negativo, por lo que ambos trenes pudieron reemprender la marcha con todos los viajeros. Uno de ellos salió poco antes de las 22.00 horas y el otro, pasadas las 22.10 horas, según informaron fuentes de Renfe.

La estación Zaragoza-Delicias estaba, a la hora del aviso de bomba, con una gran afluencia de público al tratarse del comienzo del fin de semana. Por este motivo se ordenó por megafonía a los que se hallaban presentes que fueran dejando la instalación, operación que se realizó ordenadamente y con ayuda tanto de las fuerzas de seguridad como del personal de la estación.

El mensaje emitido por los altavoces decía textualmente: «Por alteraciones de orden público, queda suspendido el servicio en el ámbito de la estación Zaragoza-Delicias», según fuentes del gestor de infraestructuras ferroviarias, Adif.

El comunicante anónimo que avisó de que había una bomba señaló que faltaban 50 minutos para que se produjera la explosión, pero no dijo dónde se hallaba el explosivo ni ningún otro detalle que ayudara a su inmediata localización.

Cuando se comprobó que se trataba de una amenaza sin fundamento, los viajeros que habían abandonado los trenes afectados fueron nuevamente llamados por el servicio de megafonía para que se reincorporaran a sus vagones. Finalmente, los dos convoyes que habían sido inspeccionados por los servicios cinológicos pudieron ponerse en marcha, pero en los dos casos los pasajeros llegaron con media hora de retraso a las estaciones a las que se dirigían.