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SINIESTRO AEREO EN HUESCA

Fallece un piloto al estrellarse su avioneta en el aeródromo de Monflorite

  •  El aparato perdió el timón y cayó en barrena desde una altura de 3.500 metros


  •  Los cinco paracaidi
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    El aparato se estrelló junto a las obras de la futura pista. - Foto:EFE

    J. M. PEREZ BERNADJ. M. PEREZ BERNAD 11/07/2005

    Un aviador civil falleció ayer al estrellarse el aparato que pilotaba en el aeródromo oscense de Monflorite. El accidente se produjo a las dos de la tarde cuando la avioneta siniestrada transportaba a cinco paracaidistas zaragozanos, cuatro hombres y una mujer, que pudieron saltar a tiempo. Uno de ellos se fracturó una clavícula.

    Aunque no se ha facilitado información oficial sobre las causas del accidente mientras la Dirección General de Aviación Civil realiza una investigación, testigos presenciales señalaron que el aparato perdió el timón y cayó en barrena --en picado y girando sobre sí mismo-- desde una altura de 3.500 metros. Se estrelló en el paraje conocido como La Sarda, junto a las obras de la nueva pista para el aeropuerto Monflorite-Alcalá.

    Al parecer el primer paracaidista en saltar golpeó accidentalmente la cola del aparato y se averió el timón. Sus compañeros, todos ellos del Centro de Paracaidismo Velocidad Vertical de Zaragoza, pudieron saltar y salvaron la vida. Tres son instructores y los otros dos, muy expertos.

    PILOTO EXPERTO El fallecido, Joaquín Arriola Arnedo, de 50 años, era original de Logroño, pero estaba afincado desde hace mucho tiempo en Tierz (Huesca), donde constituyó la compañía Coiber-Guara SL para explotar la avioneta. Estaba casado y tenía dos hijos.

    Según explicó a este periódico el presidente de Velocidad Vertical, Fernando Talallero, uno de los paracaidistas que viajaban en el aparato, Arriola era un piloto "superexperimentado, con muchas horas de vuelo. Antes había trabajado para el Centro de Paracaidismo Cierzo y ahora volaba con nosotros. Lo hacía por afición. El ponía la avioneta y nosotros sólo le pagábamos el mantenimiento".

    El aparato siniestrado era un modelo Cessma 206 Turbo, con matrícula EC--EHK, que se emplea habitualmente en este tipo de saltos, con capacidad para transportar a seis personas. Fuentes próximas al caso señalaron que el motor, que se había cambiado no hace mucho, tenía un potencial de alrededor de 3.000 horas de vuelo y llevaba gastadas cerca de 500. Estas avionetas suelen costar entre 120.000 y 180.00 euros.

    José Pérez Mejía, presidente del Real Aeroclub de Zaragoza y vicepresidente de la Federación de Deportes Aéreos, señaló que los paracaidistas "tuvieron que saltar en condiciones muy difíciles en una caída en barrena, por lo que tiene que ser muy expertos. Hasta ahora no se sabe por qué no saltó el piloto"

    Aunque diversas fuentes informaron de que el piloto no llevaría paracaídas, este dato no ha sido confirmado oficialmente.

    En las labores de rescate del cadáver intervinieron bomberos de Huesca y del aeropuerto, la Guardia Civil, el helicóptero de SOS Aragón y una uvimóvil del 061.