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Las 43 nuevas calles de Zaragoza (42)

La grabadora que sorprendió a los críticos

 

Patricia PuyoPatricia Puyo 27/04/2009

La tradición le vino de familia. Su padre ya fue un importante grabador durante los siglos XVI y XVII. Y ella continuó ejerciendo esa labor. Teresa Agüesca Rossis nació en Huesca en 1654 pero no se sabe cuándo falleció ni tampoco dónde. La verdad es que son muy pocos los datos que se conocen acerca de esta artista oscense.

Quizá lo más reconocido de Teresa fue que con nueve años grabó un aguafuerte con la imagen de San Antonio y el niño Jesús. Fue muy grande el asombro que causó su obra entre los críticos de aquella época, a los que la técnica del grabado que usó Teresita, como la conocían entonces, levantó una oleada de admiración. Sin duda aprendió pronto la técnica del grabado. Pero no solo se dedicó a realizar estampas con la imagen de santos, como muestra su primera y precoz obra, sino que también es reconocida por haber grabado escudos de armas, restos arqueológicos para ilustraciones de obras eruditas de aquel momento y también grabados para portadas de libros.

Su padre, Juan Jerónimo Agüesca y ella trabajaron juntos en la elaboración de escudos para las familias más importantes de ese tiempo. Entre los que destacan el realizado para el obispo de Huesca Fernando de Sada y Azcona o para el Marqués de Mortara. En su ciudad natal están conservadas las obras de la familia Agüesca, concretamente en el museo Provincial. Todas las estampas fueron legadas por el pintor y crítico de arte español Valentín Carderera. Según un libro sobre la historia del grabado, su autor López Serrano define a los Agüesca, tanto al padre como a su hija, como «artistas limitados y provincianos». Dos calificativos que perjudican la carrera desarrollada por ambos.

Pero Teresa fue más allá del grabado, la pintura también le atrajo y la desarrolló bajo la dirección de su tío, el doctor Lorenzo Agüesca que, sobre todo, destacó como el autor del fresco de la bóveda parroquial de San Lorenzo en Huesca.

Muy pronto, la grabadora oscense Teresa Agüesca sustituirá a la calle Posición San Simón que se encuentra entre los barrios zaragozanos del Picarral y del Rabal. Esta calle recuerda a un punto de refriega de la guerra civil y por dicho motivo fue incorporado en los cambios de denominación de calles de la ley de la Memoria Histórica. En este barrio, pocos son los vecinos que conocen el nuevo nombre de la calle.

«No sé quien es esta señora, ni qué hizo. Tampoco me importa» comenta Luisa mientras se prepara para ir a trabajar. En cambio, los hay que sí prestan interés por la vida de Teresa. «¿Pero qué hizo?, ¿De dónde era? A mí me parece bien que cambien el nombre y que quiten el de ahora», dice José. Y su deseo se convertirá en realidad dentro de poco.

Teresa Agüesca

La grabadora Teresa Agüesca nació en Huesca en 1654. Entre sus obras destacan las estampas religiosas, los restos arqueológicos para ilustraciones eruditas, los grabados para portadas de libros y también los escudos de armas. Su padre fue quien le enseñó el arte del grabado, una técnica de impresión muy usada en los siglos anteriores.

Posición San Simón

El nombre homenajea a los franquistas en recuerdo de su victoria durante la batalla que se produjo el 9 de abril de 1937 y en la que el bando nacional resultó victorioso. San Simón se encuentra en las `Tres Huegas´ que significa límite ya que confluye entre los términos municipales de Robres, Alcubierre y Leciñena.