+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

declaraciones desde el hospital

«He tenido la suerte de mi vida, pensaba que me cortaba el cuello»

Alejandro, el joven de 28 años, agredido el domingo perdió dos litros de sangre

 

Alejandro, el domingo, en la calzada de José María Lacarra. - VIDEOTAPE

L. M. G
22/05/2019

Alejandro, de 28 años, continúa recuperándose de la agresión con arma blanca que sufrió el pasado domingo en plena calle José María Lacarra de Zaragoza. Permanece en el hospital universitario Miguel Servet donde, rodeado de sus padres, reconoce «haber tenido la suerte de mi vida».

«Pensé que me cortaba el cuello, la verdad, por eso me hice una bola y me abracé a mi agresor para reducirle la movilidad», destaca Alejandro, quien lamenta la versión de los hechos ofrecida en algunos medios y que le relacionaban con un asunto de drogas. «Se volvió loco, estaba hablando con una chica por Whatsapp y se pensó que era su exmujer», recuerda este joven.

Reconoce que «no sabe» de dónde sacó la fuerza porque «llevaba 30 horas trabajadas». «Yo soy camarero, estoy especializado en la coctelería y el encargado del bar me dijo que si les podía echar una mano, así que cuando salí de mi bar decidí pasarme por allí», asevera. Entró en el local sobre las 23.00 horas hasta las 5.00 horas que bajaron la persiana. Tras recoger el bar y limpiarlo, ambos se quedaron en el interior tomando unas cervezas.

FUERA DE SÍ

«Estábamos tranquilamente hablando hasta que empezó a tener un comportamiento extraño», señala Alejandro que describe el momento en el que «ocultó un martillo que estaba sobre la mesa cuando se fue al baño. Algo me olía, aunque obviamente no esto».

Minutos más tarde su agresor, I. R. B., de 34 años, cogió dos cuchillos y fue detrás de él, asestándole «hasta 18 puñaladas» ya en la calle. El hecho de que empleara un cuchillo de sierra «evitó que me matara». «Fui consciente de todo, a pesar de haber perdido dos litros de sangre, cuando vi que se acercaban dos policías nacionales y me lo quitaban de encima a porrazos pensé en que ya estaba a salvo», afirmó.

Ahora, ya fuera de todo peligro, Alejandro no puede evitar pensar en qué hubiera pasado si «no hubiera tenido ese sexto sentido cuando empezó a desvariar». «Si llega a acuchillarme dentro del local no se entera nadie y me hubiera matado, a saber qué hubiera hecho conmigo luego», reconoce, mientras espera que «se haga Justicia».