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Joaquín Carbonell: "Sin consumidores de cultura, solo crece el desierto"

 

El músico y poeta Joaquín Carbonel, l recibir la Medalla al Mérito Cultural del Gobierno de Aragón. - CHUS MARCHADOR

EFE
23/04/2019

El músico y poeta Joaquín Carbonell ha hecho una encendida defensa de la cultura al recibir la Medalla al Mérito Cultural del Gobierno de Aragón en un acto en el que ha reconocido que el mayor obstáculo de la comunidad es que "somos pocos", porque "sin espectadores, sin consumidores de cultura, solo crece el desierto".

Natural de Alloza, un pequeño pueblo de Teruel ubicado en el centro de la España vaciada, Carbonell ha insistido, tras recibir la medalla en el transcurso del solemne acto de celebración del Día de Aragón: "Si prescindimos del tesoro cultural y artístico, seremos pocos y además, miserables".

Porque, ha agregado Carbonell, la ausencia de cultura "provoca desolación, retroceso y miseria".

La medalla, ha asegurado, colma todas sus ambiciones, en una tierra que, como dice una de sus canciones, hay que construir "Con la ayuda de todos".

Carbonell, que ha concluido cantando su canción "De Teruel no es cualquiera", ha confesado que siempre se ha considerado "un intruso en este oficio tan disparatado" del arte.

"Jamás me tuve por un artista, como aquellos que admiraba en la radio, cuando de niño soñaba con pisar las mejores salas de fiestas y escenarios", ha rememorado.

Pero después visitó países americanos, recorrió todas las capitales de España y llegó a grabar más de 150 canciones en 15 discos, además de editar varias novelas, poemas, tres biografías y algún ensayo.

Un especial recuerdo ha tenido para José Antonio Labordeta, su maestro en Teruel en los años 60 del siglo pasado, y para su compañero de pupitre Federico Jiménez Losantos. De este último son unas palabras que ha recordado Carbonell: "Teruel era lo más moderno de España, pero España no lo sabía y Teruel tampoco".

Ha relatado que cuando llegó a Zaragoza junto con otros compañeros, en 1969, se topó con una sociedad "ansiosa por crecer y madurar lejos del control de la dictadura" y "poco a poco" todos fueron aprendiendo "a utilizar nuevas metáforas, a armonizar las voces, a tocar las guitarras, hasta darle forma a aquello que se bautizó como Nueva Canción Aragonesa".