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INFRAESTRUCTURAS EN DESUSO EN ZARAGOZA

La licitación del párking de Bruil se declarará desierta por segunda vez

No se han recibido ofertas pese al interés vecinal y aunque se abarató hasta un 20%

 

La licitación del párking de Bruil se declarará desierta por segunda vez -

D. L. G.
12/06/2019

El aparcamiento subterráneo de Parque Bruil, prácticamente construido desde el 2010, se queda de nuevo varado y sin poderse culminar y estrenar porque no hay ninguna empresa interesada en su explotación. El concurso público lanzado por el Gobierno de Zaragoza en Común (ZeC) preveía, al segundo intento –el anterior fue en el 2016–, recibir alguna puja que por fin reactivara su puesta en marcha, en una zona de la ciudad muy necesitada de estacionamientos como es el entorno del edificio Trovador y de Tenerías, pero de nuevo se tendrá que declarar desierto al no haber recibido ninguna licitación. Ni siquiera los vecinos de este entorno, que durante meses estuvieron trabajando en constituirse en cooperativa y luchar por una adjudicación que, una vez más, tardará en producirse.

Ni siquiera el abaratamiento aplicado en el precio, que pasó de salir a concurso por 1,38 millones en el 2016 a los 1,1 de este segundo intento, ni tampoco el interés de los vecinos de la zona y su necesidad de contar con más estacionamientos, han surtido efecto para encontrar una empresa que apostara por adquirir el subsuelo que ocupa este aparcamiento subterráneo.

Los pasos seguidos por el consistorio con esta infraestructura han sido idénticos a los que en su día permitieron la construcción del párking de la calle Moret, muy próximo al de Bruil, pero el resultado ha sido bien distinto. Se apostó por la enajenación del subsuelo, se modificó el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para permitir la venta, y se abría la posibilidad de poner en funcionamiento 175 plazas nuevas sin las limitaciones que siempre habían impuesto la explotación en régimen de concesión. Además, permitía la venta directa de plazas a los interesados. Pero ni así ha funcionado.

El único hándicap para la posible adjudicataria de esta enajenación era la obligación de acometer las obras que restan, y que no se hicieron en el momento de su construcción (se hizo con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local del 2010), así como rematar la urbanización en superficie con una inversión de 193.600 euros. Quizá sea un factor decisivo.