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Madrid, frontera; Barcelona, aduana

 

Juan Bolea Juan Bolea
29/08/2017

Hace unas semanas dábamos el Premio Hammett de la Semana Negra de Gijón a David Llorente por su rompedora novela Madrid Frontera (Editorial Al Revés) y nada más regresar de vacaciones me encuentro con las fronteras de Cataluña ya dibujadas por el rebelde Parlament. Si el nuestro no fuera un país de ficción pensaría que alguien ha superado una vez más la realidad y va a convertir España en un país bien distinto, pero desde el realismo político oigo a Mariano Rajoy, el Manso de Moncloa, como lo ha bautizado un colega, repitiendo, por enésima vez, que el referéndum por la independencia de Cataluña no se celebrará, que no habrá secesión, fronteras, moneda ni ejército para un nuevo estado o república catalana, etc, etc. Queriendo creer su traducción, cierro hasta mañana el nuevo capítulo de la serie B de Puigdemont.

Hay novelas que, siendo buenas, como la de David Llorente, terminan sin feliz feliz, y otras, como la de Puigdemont, que, siendo malas argumentalmente, afilan la intriga de no saber si el desenlace será malo o peor, en ningún caso gratificante para el elector/lector.

La tensa y triste historia que se está escribiendo en Cataluña a base de falta de estilo, medias verdades, demagogia, agitación, improvisación y provocación no causa placer ni felicidad, no conforta el ánimo ni estimula el espíritu, sino que, como una emanación de los mediocres líderes de Junts pel Si y la CUP, se sigue con cansancio y pesar, como siempre que en política falla el objetivo y se confunden los medios. La última página, con el episodio de las fronteras, la firmó ayer mismo el lunático Puigdemont quien, en su loca fantasía, sitúa la aduana con Aragón de norte a sur, del Pirineo al Maestrazgo, tratándonos desde ya como extranjeros y acaso estudiando la manera de clavarnos algún impuesto cada vez que entremos en Cataluña para comprar, vender o disfrutar de unas vacaciones. Sin que ningún catalán de a pie, al margen de su secta política, se lo haya pedido.

Poco más de un mes queda para solucionar un conflicto que viene larvándose desde que otro mediocre y fanatizado personaje, Artur Mas, lanzó su campaña de demonización de España. Hoy, ni tiene un partido ganador ni es un líder, pero el daño ya está hecho, el odio ya se ha sembrado, y a Rajoy le va a hacer falta mucha capacidad de persuasión y mano izquierda para corregir esta novela de terror.

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4 Comentarios
04

Por José S.1 17:55 - 29.08.2017

Comparto la reflexión del señor Bolea que me he permitido, con perdón, abreviar: «La tensa y triste historia que se está escribiendo en Cataluña a base de falta de estilo, medias verdades, demagogia, agitación, improvisación [...] se sigue con cansancio y pesar...». Particularmente, es llamativo ese 'cansancio' que uno intuye en la sociedad española en su conjunto, incluida la parte proporcional que le corresponda a esta región. No se sabe cómo acabará este, para mí, triste asunto, pero dos cosas deben quedar claras para los anales de la Historia de España al margen del futuro por el que acabe optando Cataluña: 1. La vergonzosa, anticonstitucional, aptitud de los relevantes líderes políticos catalanes. 2. La igualmente indigna actitud de parte de la izquierda española. Esta última no solo compuesta por los partidos políticos denominados de izquierda cuyos jefes no se expresan contundentemente en contra de la secesión, sino de muchas personas que se declaran de izquierda y que tratan con la más absoluta ternura a la irrespetuosa clase dominante burguesa catalana. Al hilo de todo esto, las recientes atrocidades de Barcelona y Cambrils han mostrado algunos puntos de la absurdez a la que se ha llegado en la región vecina. No ya cuando los Mozos de Escuadra, por ejemplo, dejan de facilitar el acceso a posibles fuentes de información a la Guardia Civil, que también. Sino a cosas tan simples como las notas informativas para los vecinos de un bloque de pisos o en la puerta de una mezquita escritas en catalán únicamente; ¿no es Cataluña parte de España todavía?, ¿dónde estaban esas mismas notas en español entonces? Por cierto, oír hablar en inglés a uno de los jefes de los Mozos era como escuchar a cualquier otro español esforzándose por dar explicaciones en ese idioma, gestos faciales y movimientos de las manos incluidos. Vamos, Españoles que hablan catalán que se quieren separar, en fin. Un saludo.

03

Por Don Minervo 11:19 - 29.08.2017

Pues si señor Raimundo Ramón, la vuelta del señor Bolea anima las mañanas aunque casi siempre sea todo muy parecido. Lo de los eventos culturales es relativo, en tiempos hubo un grupo de punky que se llamaba "carrero blanco campeón de salto" imáginese usted lo que ofrecían, sin embargo su público participaba de un evento cultural en sus conciertos. La semana de novela negra de Gijón es un evento cultural, que el señor Bolea sea jurado de dicho evento nos es un evento cultural, es circunstancial, una anécdota, dentro del evento. Hala pues, la mañana es fresca e invita a pasear.

02

Por Raimon 10:56 - 29.08.2017

Hola Juan, bien hallado, estos dias de gran canicula y con casi total ausencia de escribidores El periodico resultaba muy soso, por no decir tedioso si tenemos en cuenta la cantinela del separatismo catalan,con tu providencial regreso, Don Minervo y yo volvemos a apreciar tus buenos oficios en toda clase de eventos culturales, recibe un cordial saludo . o.rvo y yo volvemos a apreciara

01

Por Don Minervo 10:10 - 29.08.2017

Ya empezamos, que tendrá que ver que fuese usted jurado o entregará premios en Gijón (que al lector en general le importa muy poco) con lo que nos ha contado después, Seguimos con el super ego y la catalanofobia. Bienvenido señor Bolea.