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EL CIERRE DE UN GRAN INDUSTRIA EN LAS CINCO VILLAS

El mazazo a Ejea del millonario libanés

La fábrica de Future Pipe, en manos del empresario Makhzoumi, echará el cerrojazo y deja en el aire el futuro de 116 empleados y 9,4 hectáreas

 

Producto terminado en una de las campas de la planta. - ÁNGEL DE CASTRO

Un grupo de empleados en una pausa del trabajo. - ÁNGEL DE CASTRO

JORGE HERAS PASTOR
15/09/2019

Han pasado seis años de la visita que realizó a Ejea de los Caballeros el multimillonario libanés Fouad Makhzoumi, presidente de Future Pipe Industries. Lo hizo con todos los honores y parabienes, acompañado por el que era el alcalde del municipio en aquel año, Javier Lambán, y se reunió también con la entonces presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi. La multinacional que dirige, cuya sede está en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), acababa de comprar Protesa (Tubos Ecopol), un fabricante de grandes tuberías de fibra de vidrio instalado en esta localidad zaragozana, donde contaba con unos 80 trabajadores. Su llegada fue recibida como agua de mayo en un momento de zozobra económica por la dureza crisis, más teniendo en cuenta el deslumbrante plan de inversiones que traía bajo el brazo: gran ampliación de la fábrica y triplicar la plantilla hasta 240 empleos. El proyecto no llegó a materializarse y la empresa ha anunciado esta semana por sorpresa que cierra la planta aduciendo razones económicas y productiva, lo que dejará en el abismo del paro a sus 116 trabajadores. ¿Y ahora qué?

Aunque la decisión parece irreversible, la negociación del despido colectivo que acaban de iniciar el comité y la dirección de la empresa será clave para determinar la magnitud del mazazo y sí es posible salvar parte de la actividad. Los hay que todavía confían en que la compañía se avenga a mantener alguna línea de producción, lo que reduciría la abultada cifra de despidos. También será clave conocer el futuro de las instalaciones y las más de nueve hectáreas de superficie que Future Pipe atesora en el polígono industrial Valdeferrín.

Todos coinciden en señalar que el mazazo ha sido inesperado en una localidad que, afortunadamente, goza de unos niveles socioeconómicos y laborales bastante envidiables, con una situación de casi pleno empleo o paro técnico, según fuentes del ayuntamiento. Aún así, el golpe es importante para la capital de las Cinco Villas pues se trata de uno de sus principales centros de trabajo de la industria local, junto con empresas como la papelera Goma-Camps o la cárnica porcina Vall Companys.

SIN RUMBO DESDE EL 2017

El sentir de la plantilla es que la propiedad «ha dejado morir la fábrica» por razones estratégicas de la compañía, ya que no ha dejado carga productiva y pedidos. En fechas recientes, precisamente, habían cerrado un contrato de 17 millones de euros para canalizaciones de riego en las Cinco Villas, que la compañía pretende ahora desviar a su planta de Egipto, aseguran fuentes de la plantilla. La deriva comenzó hace unos dos años y desde entonces es palpable una «falta de organización importante» y no han parado de rodar cabezas en el equipo de directivo y en oficinas. A pesar de todo, la actividad se ha seguido desarrollando con cierta normalidad, sin problemas nunca de impagos de nóminas.

La otra señal de que Makhzoumi no apostaba por Ejea ha sido la falta de inversiones durante los últimos años tras una etapa inicial en la que sí se hicieron importantes desembolsos. Y eso, a pesar de la necesidad de renovación de maquinaria que existe en alguna línea de fabricación. En paralelo a esta situación, el número de empleados ha seguido cayendo desde los 160 que llegó a tener con un continúo goteo de despidos. «Esta empresa era competitiva, pero no les interesa», se lamenta un trabajador.

Lo más llamativo del caso es la ingente cantidad de activos inmobiliarios que Future Pipe ha atesorado en el polígono Valdeferrin. La multinacional cuenta con cuatro parcelas que suman una superficie total de 94.177 metros cuadrados, es decir, algo más de nueve hectáreas. La parte construida en estos terrenos llega a 13.899 m² repartidos en tres naves (de 9.724, 3.275 y 900). Una parte de estos suelos (unos 28.000 m²) y uno de los edificios fueron adquiridos al ayuntamiento por 900.000 euros. El futuro de todos estos bienes es toda una incógnita, ya que la empresa ha mostrado su negativa a poner en venta la fábrica, que es lo que demanda el comité de empresa y los trabajadores para tratar de dar continuidad a la actividad.

La fábrica de tuberías de Ejea inició su andadura en 1998 por iniciativa de la empresa catalana Protesa, inicialmente a través de su filial Tubos Ecopol, que dio vida a las instalaciones que dos años antes había cerrado la firma italiana Sarplast. La empresa alcanzó un periodo de gran apogeo hasta que llegó la crisis del 2008, que puso contra las cuerdas a la compañía por los problemas de financiación que le causaron los impagos de varios clientes. Ese momento de debilidad fue visto como una oportunidad por el gigante Future Pipe, que aprochó la ocasión para zamparse el que era en ese momento un fuerte competidor en mercados como Marruecos. El desembarco de la multinacional libanesa fue un bálsamo entonces para los trabajadores, a los que adeudaban dos nóminas.

TEMOR EN LA PLANTILLA

El anuncio de cierre ha caído como un jarro de agua fría sobre una plantilla formada mayoritariamente por trabajadores de mediana edad (60% hombres y 40% mujeres). La incertidumbre es máxima porque temen por su futuro laboral. La desaparición de la fábrica pondría en una encrucijada a estas 116 familias. En algunos casos, además, los dos miembros de una misma pareja trabajan aquí.

Según los planes de la empresa, la planta seguirá funcionando hasta finales del mes de octubre. A partir de entonces quedarán en Ejea once empleados de Future Pipe como soporte básico para labores técnicas y de seguridad. Otras cuatro personas seguirán en la oficina comercial de Barcelona (ahora hay 11) y otra en Madrid, pero se prevé que todos ellos se vayan a la calle para la próxima primavera.

Desde el comité de empresa, formado por UGT y CCOO, aseguran que la interlocución con la empresa ha sido «muy difícil» en los últimos años. Por ello, afrontan con desesperanza una negociación en la que lucharán por todos los medios para que no se clausure esta fábrica y lograr las máximas indemnizaciones para los trabajadores que sean despedidos. La suerte está echada.

   
1 Comentario
01

Por Zachary 20:33 - 15.09.2019

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La historia se repite una y mil veces. Un extranjero compra una empresa, pasa un tiempo y la cierra, ya sea porque se lleva la producción a otro país más barato, ya sea porque no quiere invertir, o ya sea porque la ha llevado a la ruina. Siempre me he preguntado si es que en este país nuestro no hay empresarios. Y ciertamente sí que los hay, pero no tantos como necesitamos. Pero empresarios de verdad, no aquellos que venden el negocio a la primera de cambio Y luego los que prestan dinero, bancos y fondos de inversión. Ahí si que hay miserables. No les importa la gente, sólo el porcentaje de beneficios.