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Sala de máquinas

La muerte de la muerte y el principio de la vida eterna

 

Juan Bolea Juan Bolea
14/05/2018

Una de las últimas fronteras a las que se enfrenta la humanidad, la frontera de la muerte, estaría a punto de ser rebasada, o anulada, de creer la teoría que José Luis Cordeiro y David Wood exponen en La muerte de la muerte (Deusto), un ensayo filosófico--científico con arriesgadas propuestas.

Quizá la más global de ellas sea la que contempla el envejecimiento como una enfermedad más, y no como un proceso natural y universal, de manera que, atajándolo, frenándolo, curándolo, incluso eliminándolo, la vida temporal del hombre vaya aumentando, ganando años, décadas, quién sabe si hasta vivir futuros individuos doscientos, trescientos, cuatrocientos años... y alcanzar la ansiada inmortalidad.

Con el fin de tratar de llevar algunos de estos sueños a la práctica, los autores nos recuerdan que las herramientas que en la actualidad dispone la ciencia para combatir la vejez se han ido incrementando en los últimos años: medicina regenerativa, tratamientos con células madre, terapias genéticas, bioingeniería y nanología molecular, incluso los últimos experimentos con las hormonas del crecimiento o las llamadas drogas antiedad... Algunas de esas células ya son de sí inmortales. Las células madres tienen la virtud de reproducirse indefinidamente (los autores las comparan con organismos como las hidras o determinadas especies de medusas que, de no ser aniquiladas, vivirían eternamente). A base de transformar la especie humana en una nueva hidra terrestre, Cordeiro y Wood vaticinan que antes del 2050 la muerte será algo opcional, pudiendo cada ser humano optar por seguir viviendo o no eternamente. La muerte natural dejará de ser una causa de la muerte.

Aunque los autores no son médicos ni biólogos, sino tecnólogos en en el Instituto Tecnológico de Massachussets (Cordeiro) y de la Universidad de Cambridge (Wood), sostienen que no hay ningún principio científico que prohíba el rejuvenecimiento e imponga la muerte.

A partir de ahí, y con poderosas compañías decididas a progresar hacia la conquista de la inmortalidad, se abre el debate ético y moral. ¿Es lícito destinar fondos públicos a aumentar el período vital de las sociedades más poderosas, mientras las pobres no pasan aún del medio siglo de esperanza de vida? ¿Qué opinan las grandes religiones?

Un tema apasionante y polémico.

Diez mil días informando

Suplemento especial del 3 de junio de 2018 con motivo del número 10.000 de El Periódico de Aragón.