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TOMA DE POSESIÓN DEL CORONEL JOSÉ ANTONIO MINGORANCE EN ZARAGOZA

El nuevo jefe de la Guardia Civil en Zaragoza busca optimizar recursos

Achaca a la falta de gente «un porcentaje» de culpa en sucesos como el de Teruel . El Cuerpo se plantea, a largo plazo, una reorganización de cuarteles, admite

 

El coronel José Antonio Mingorance, ayer, durante la toma de posesión en el acuartelamiento de Torrero. - JOSÉ MIGUEL CALVO

F. MANTECÓN
17/01/2018

El nuevo coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Zaragoza, José Antonio Mingorance, tomó posesión ayer de su cargo en el acuartelamiento San Fernando de la capital aragonesa, con el claro objetivo de mejorar no solo la seguridad objetiva –que, estadísticamente, sigue situando a la provincia como «una de las más seguras»–, sino la percepción de la ciudadanía sobre su seguridad.

Según explicó el coronel a los medios, pese a los datos, comprende que «si alguien sufre un hurto, un robo o una agresión», no le valen estadísticas, y por ello quiere mejorar «los tiempos de respuesta» en la medida de lo posible.

En su toma de posesión no faltaron referencias, ni suyas ni del general de la VIII zona, Carlos Crespo, a los recientes asesinatos a cargo de Igor el Ruso en Andorra. Unos hechos en los que, para Mingorance, si cabría achacar «un porcentaje» de responsabilidad a la falta de efectivos que sufre el instituto armado, como otros cuerpos de la Administración. Contra esta escasez poco puede hacer por el momento, pero sí se planteó «optimizar» la plantilla de la que dispone.

En estos planes, «ni a corto ni a medio plazo» se contempla cerrar ni reabrir cuarteles –actualmente, 48–, pero el coronel sí apuntó que a largo plazo la reestructuración sí se contempla en la Guardia Civil, «no solo aquí, en toda España», añadió.

Mingorance toma el relevo de José Hermida, para el que también tuvo palabras de elogio y se comprometió a prolongar su labor. En su discurso se remontó a los inicios de la presencia del instituto armado en Zaragoza, «a finales de 1844», e incluso a la invasión napoleónica, cuando Zaragoza fue «crisol de valor».

También expuso la magnitud de la tarea de la Guardia Civil en la provincia, cubriendo «un 98% del territorio» en contextos tan dispares como las explotaciones ganaderas, los barrios rurales de la capital o los polígonos industriales, en tareas tan distintas como la seguridad ciudadana, el control del tráfico –su más reciente especialidad–, el rescate de personas, la protección de la naturaleza o el control fiscal, por citar algunas de las que repasó.

Para afrontar todo ello pidió a los que desde ahora serán sus subordinados «un esfuerzo suplementario» en su tarea.

El general Crespo, como superior y jefe del Cuerpo en Aragón, elogió la «visión profesional de conjunto» de Mingorance, fruto de las múltiples especialidades que ha desempeñado en su carrera, además de su «más que acreditada profesionalidad».

Tuvo un recuerdo para los tres guardias civiles fallecidos el año pasado –las dos víctimas de Igor el Ruso, Víctor Romero y Víctor Caballero– y el cabo Rafael González, que murió en julio en un accidente de tráfico en Aínsa. También dio el pésame a la familia del sargento primero Francisco Benítez, fallecido anteayer por un aparente infarto en Jaca, y que ayer fue despedido en su acuartelamiento.

Diez mil días informando

Suplemento especial del 3 de junio de 2018 con motivo del número 10.000 de El Periódico de Aragón.

   
1 Comentario
01

Por sloz 12:38 - 17.01.2018

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Muy bien que se vea bien en la toma de posesión el crucifijo, no se vaya a pensar alguien que el jefe de la Guardia Civil se pasa por alto el deber de laicidad del Estado