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LOS EFECTOS DEL TIEMPO

La ola de calor también golpea al sector frutícola

El sol quema peras y manzanas en numerosos campos del Bajo Cinca

 

Unas peras de un campo de Zaidín, echadas a perder por el calor. - EL PERIÓDICO

R. L. M. / S. P. M.
02/07/2019

La ola de calor que ha golpeado con fuerza la comunidad estos últimos días ha ocasionado afecciones en el sector frutícola aragonés. La zona más afectada ha sido el entorno del Bajo Cinca, donde el sol ha abrasado explotaciones enteras de pera y manzana. «Esto no es nada habitual en esta zona; el sol ha sido tan intenso y ha hecho tanto calor que la piel se ha quemado, lo que impide sacar esta fruta al mercado», lamentó ayer el corresponsable del sector frutícola de UAGA Aragón, Óscar Moret, que apuntó que algunas fincas de nectarina también se han visto afectadas pero en menor medida. Por suerte, la fruta de hueso, predominante en el Bajo Cinca, no se ha visto tan afectada. «La pera y la manzana son más sensibles al sol», indicó Moret, que apuntó que en esta zona estas producciones son mucho menos importantes. En este sentido, cabe recordar que en Aragón hay unas 3.000 hectáreas de perales y otras tantas de manzanos, mientras que de melocotón hay unas 13.500 y de nectarina unas 7.000.

La zona de La Almunia, también muy intensiva en la producción de fruta, no se ha salvado de la quema. «Aquí lo que más se ha visto afectado es la cereza, aunque lo bueno ha sido que como ya estamos acabando la recolección no ha sido para tanto», señaló el agricultor Vicente López, responsable del área de Relaciones Laborales de UAGA. En esta zona también se han quemado peras, manzanas y ciruelas, aunque la organización agraria no ha podido cuantificar los daños.

Lo que más preocupa ahora a los fruticultores es que aún no saben si el seguro cubrirá o no estas pérdidas. «De lo que no hay duda es de que esta fruta hay que tirarla», apuntó López.

Moret lamentóque el calor ha acelerado el proceso de maduración en algunas explotaciones, lo que aún ha intensificado más los problemas de escasez de mano de obra. «Con las plantillas cerradas en las fincas es más difícil conseguir gente para una semana o diez días», comentó. La reactivación de la construcción o los nuevos mataderos ihan hecho que cada vez haya menos personal disponible para trabajar de forma temporal en el campo.