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INVESTIGACIÓN SOBRE EL UNIVERSITARIO BRASILEÑO

La Policía no halla rastro de Víctor en el cauce del Ebro

Los Bomberos seguirán hoy la búsqueda hasta Caspe

 

Los Bomberos siguieron rastreando ayer el cauce del Ebro hasta Pina. - Foto: EFE

F. M. H. / D. L. G.
08/01/2014

La Policía no ceja en su empeño de encontrar a Víctor da Silva, el universitario desaparecido tras pasar la Nochevieja en el cotillón del Parque del Agua en Zaragoza. Y los mayores esfuerzos se centran en el rastreo del cauce del Ebro, que baja crecido y dificulta las tareas. Ayer, los Bomberos de Zaragoza por el agua --con una zodiac y una moto acuática-- y los agentes por las orillas llegaron hasta la presa de Pina, entre las 8.30 y las 12.30 horas aproximadamente, sin éxito. Por la tarde, peinaron por tercera vez el azud de Vadorrey y la desembocadura del Gállego. No encontraron ningún indicio.

Hoy, si no surgen imprevistos o informaciones de última hora, retomarán los trabajos desde la citada presa hasta Caspe. Mientras, comienzan las gestiones para solicitar la ayuda de los Grupos Especiales Operativos (GEO) y sus buceadores para que peinen el fondo del pequeño embalse de la central de Pina.

Paralelamente, los agentes continúan las pesquisas en tierra, y han solicitado las grabaciones de las cámaras de los lugares por donde consideran que el joven de 19 años pudo haber pasado de camino a su casa. Entre ellas, según pudo confirmar este diario, las del recinto del Parque del Agua y la Expo, donde existe el problema de que algunas de las cámaras son poco más que señuelos.

La pista del joven se pierde en las inmediaciones de la plaza Mozart, donde se captó la última señal de su teléfono móvil, aunque no queda claro si aún lo llevaba él. La hipótesis con la que trabaja el Grupo de Homicidios --sin cerrar otras-- es que sí lo tenía, que Víctor llegó a las inmediaciones de su domicilio, en Vadorrey, y sufrió algún tipo de accidente por el que cayó al río.

Por el camino, el joven envió un WhatsApp a una amiga de Valencia, llamó a otra de Bilbao y llamó (siete segundos) a la Estación de Delicias, por la que no llegó a pasar. También están pendientes los análisis de ADN de su familia para compararlos con un rastro de sangre, muy pequeño, hallado a un centenar de metros del recinto del cotillón. Aunque esta pista, dada la cantidad de gente que había en el recinto, no es prometedora.

 

 
 
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