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SUCESOS EN ZARAGOZA

Los policías que salvaron a una mujer in ex tremis: “Gritaba que la iba a matar, hasta le mordió en el brazo”

 

El subinspector de los Centellas Miguel Borra junto a su compañero Rubén Blas, que actuaron en el caso de violencia machista. -

L. M. G.
05/02/2021

La Unidad Motorizada de la Jefatura Superior de Policía de Aragón recibe el nombre de Centellas y el pasado martes hicieron honor a esta denominación, ya que salvaron in extremis la vida de una zaragozana que estaba siendo estrangulada por su esposo, de 76 años. Hasta el domicilio se trasladaron seis agentes dirigidos por el subinspector Miguel Borra, quien reconoce que es una de las intervenciones “de las que más orgulloso está”. “Ella gritaba que la iba a matar,  pero ahí estaba la Policía y los Bomberos de Zaragoza para evitarlo”, destaca.

La alarma entró por la sala del 091, después de que unos vecinos destacaran que se oían gritos desde el quinto piso de un edificio situado en la calle Almadieros del Roncal, en el Arrabal. “Éramos los que más cerca estábamos y hasta allí fuimos, si bien no sabíamos el piso, aunque los gritos de socorro que salían de una de las puertas del rellano nos dio la pista”, destaca Borra, quien añade que emplearon todas las técnicas posibles para abrirla, pero fue imposible. Llamaron a los bomberos. “Si nosotros fuimos rápidos ellos no se quedaron atrás y gracias a ellos entramos”, describe.

Una vez en el interior del domicilio los gritos habían cesado, pero una de las puertas cerradas, la del baño, les hizo pensar que ahí podían estar. Efectivamente, un grito de “me mata”, les confirmó que era ahí y trataron de entrar dentro. “El hombre de 76 años empleaba su peso para evitarlo, pero al final conseguimos entrar y nos encontramos a la mujer muy nerviosa, sentada sobre el retrate y con una moradura en el cuello”, relata.

Unos agentes procedieron al arresto de M. R. V., de origen español, mientras que otros atendieron a la víctima a la que le tomaron declaración, tras tranquilizarla. Ella les contó que la estaba estrangulando tras discutir, tal y como publicó este diario, porque ella le había recriminado la forma en la que estaba lavándose la dentadura. Un simple reproche que derivó en una actuación policial por la que Borras y los agentes que conforman su subgrupo policial están “muy satisfechos”. Son el ejemplo de carne y hueso de los ángeles custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía.

La mujer les explicó que luchó por zafarse de su marido hasta el punto que le dio un mordisco en el brazo y trató de pegarle con la báscula del peso, pero no lo  conseguía. Aunque no había denunciado nunca, no era la primera vez que sufría una agresión por parte de su esposo. Según les explicó, este hombre fue un día hacia ella con un cuchillo de grandes dimensiones, si bien consiguió calmarle.

A pesar de todo el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Zaragoza acordó el sobreseimiento de la causa, poniendo en libertad al hombre, no sin antes recibir un informe del Instituto de Medicina Legal de Aragón que en el que se destaca que el hombre padece un deterioro cognitivo que supone un menoscabo de su capacidad de conocer y actuar. Es decir, podría declararse inimputable. No obstante, consideran que existiría un riesgo elevado de reincidencia de alteraciones de conducta.