+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

crimen de ‘el boniato’ en barcelona

Rosa da ante el juez la tercera versión de la muerte del mantero

En un interrogatorio previo estaba consciente pero no vio la caída e inculpó a su compañero. La agente declara que estaba con el otro guardia cuando el turolense se precipitó

 

José A. González, la víctima. -

G. SÁNCHEZ / J. G. ALBALAT
17/03/2018

José Antonio González, el Boniato, falleció en Montjuïc el 9 de agosto del 2014 por las heridas que le causó una caída por un terraplén de 20 metros. Pero sigue sin aclararse si se tiró él o le empujaron Alberto López y Rosa Peral, que ayer declararon como investigados en el juzgado 31 de Barcelona. Alberto reiteró lo de siempre: el Boniato se lanzó solo. Rosa volvió a cambiar su versión, por tercera vez.

Según recoge el atestado policial de la Guardia Urbana, Rosa Peral, Alberto López y un tercer agente (que falleció en accidente de tráfico un año después) perseguían a José Antonio por un camino de tierra. Consiguieron alcanzarlo. En ese instante, José Antonio sacó una navaja e hirió por dos veces a Rosa en la tibia.

A continuación, le dio un «puñetazo en la cabeza» que hizo que perdiera el conocimiento «momentáneamente». Alberto se abalanzó sobre José Antonio pero este lo repelió tratando de cortarle el cuello con la navaja, un ataque que el policía pudo esquivar. Fue entonces, mientras Alberto se disponía a sacar su pistola, y «en presencia de los tres agentes», que José Antonio se lanzó de espaldas por el terraplén.

El grupo de homicidios de los Mossos d’Esquadra interrogó esa misma mañana a los tres agentes actuantes. Los tres contaron lo mismo. José Antonio, tras herir a Rosa, se tiró por el terraplén.

LA VERSIÓN DEL CABO / Este relato se cerraba con la versión del cabo Juan José L., a cargo de aquel operativo contra los manteros frente al hotel Miramar. El cabo explicó que vio como caía rodando por el barranco y que fue él quien llegó en primer lugar al punto en el que aterrizó. Subrayó que tenía la navaja cerrada en una mano y que, por eso, se la pisó y le puso las esposas.

Según el parte médico, realizado en la clínica Delfos, Rosa, que ese día vestía pantalón corto, sufrió una laceración de 5 centímetros y una herida superficial de 3 centímetros con «sangrado escaso». Pero no hay ninguna alusión al golpe en la cabeza. Sí refiere «molestias en la región cervical producto del forcejeo». Pero afirma que no nota «ningún síntoma» y añade que «no es la primera vez que le ocurre un desmayo». El médico le receta calor local en las cervicales y paracetamol. A las 14.58 horas, una hora después, Rosa acude a urgencias al Hospital del Mar. En este segundo parte médico se describe que a causa de «un traumatismo craneoencefálico» que le ha provocado «una pérdida total de la consciencia» y se aclara que desde que ha recibido ese golpe ha sufrido «mareo, sensación nauseosa y dolor de cabeza». La exploración médica es «normal».

Rosa, tras ser detenida junto a Alberto por el asesinato de su novio Pedro, ofreció en el juzgado 8 de Vilanova y la Geltrú –el que instruye esta causa– una versión distinta de lo que sucedió ese día. «Tuvimos también una actuación en Montjuïc, un hombre [José Antonio González] me vino con una navaja y me dio en la pierna, y él [Alberto] salió corriendo detrás de ese hombre, y cuando yo llegué abajo, con sangre en la pierna, el hombre estaba muerto. Y pregunté qué había pasado. Él [Alberto] me dijo que él lo había matado. Que no quería que nadie me tocara. Que no quería que nadie se acercara a mí. Son cosas que a lo mejor me dijo para vacilarme. A lo mejor el hombre simplemente se murió… no lo sé».

En esta declaración Rosa omitía que hubiera perdido el conocimiento a causa de un puñetazo. Y añadía que no presenció el instante en que José Antonio cayó por el terraplén porque Alberto «salió corriendo detrás de ese hombre». Es decir, ya no saltó «en presencia de los tres» agentes como señalaba el atestado policial.

Estas palabras de Rosa, junto a las de una presa de la cárcel de Wad-Ras –con la que ha convivido Rosa–, han permitido reabrir la causa de la muerte de José Antonio. Según la reclusa, Rosa le explicó que «Alberto mataba por ella, como cuando lo del mantero, que dijeron que él solo se lanzó y no era verdad». Ayer, en sede judicial, Alberto dijo lo mismo de siempre: que José Antonio se lanzó de espaldas. Rosa, en cambio, se sacó de la manga otra versión distinta. Recuperó la agresión en la cabeza, que explicaría por qué no habría presenciado cómo cayó José Antonio, y añadió, como ya hizo en el juzgado de Vilanova, que Alberto, cuando ya se encontraban junto al hombre moribundo, le soltó que lo había matado él pero que, enseguida, le aclaró que se trataba de «una broma», según fuentes judiciales. El juzgado de Barcelona seguirá ahondando en esta muerte. Pero el cambio de versiones de Rosa, sumada a la confesión que deslizó a la reclusa de Wad-Ras, hizo que sobre el caso de José Antonio González cada vez surjan más interrogantes.

Mapa Coronavirus España

Mapa Coronavirus España

 
 
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla