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La patinadora aragonesa se retira por falta de motivación

Sheila Herrero, la deportista más laureada de la historia, se retira

 

Sheila Herrero se despide, ayer, en Zaragoza. - Jaime Galindo

Sergio R. Antorán (El Periódico)Sergio R. Antorán (El Periódico) 02/10/2003

Sheila lo deja. Cuelga los patines para rodar con más libertad por la vida. La deportista nacional más laureada de todos los tiempos anunció ayer que abandona la competición. No hay marcha atrás. La falta de motivación para seguir devorando títulos le impone un cambio de perspectiva a sólo un mes del próximo Mundial de Venezuela. Podría correr y seguir ganando, se estuvo entrenando hasta hace una semana para ello, pero en su interior algo le frenaba. "Lo he pensado mucho. Prefiero retirarme ahora, en el mejor momento de mi vida deportiva. Me falta la motivación, sobre todo cuando ahora llegaba el Mundial. Competir así no sería justo para el patinaje. Ha sido todo en mi vida, pero ya no lo siento como antes". Así se despidió Sheila Herrero, con lágrimas en los ojos, pero ofreciendo la misma sonrisa de siempre.

El sentimiento triste del adiós se mezclaba con las sensaciones positivas que ya no le daba el deporte. Ayer estuvo rodeada de su familia, de sus amigos, de su novio, Arturo, de su amiga Teresa Perales y de su representante, Javier Gómez... de los suyos. El tiempo que le han robado las competiciones, los millones de entrenamientos desaparecerá en favor de su vida personal. "Ahora quiero darle una oportunidad a Sheila Herrero como persona y no como patinadora. Quiero tener otra vida. Aunque no lo parezca, soy la mujer más feliz del mundo. Eso es lo más importante para mí", aseguraba la zaragozana, que renuncia definitivamente a la aventura del hielo. "Me pedían que ganara un Mundial en dos años. Me ilusionaba ser olímpica, pero me faltan las ganas", afirmó la campeona del Mundo.

EL FUTURO. Pero Sheila Herrero no se quedará en el paro. Su carrera laboral, bajo un contrato con la Federación, se centrará a partir de ahora en espiar las pistas de España en busca de su sucesora. No será su única ocupación. Quiere seguir luchando por su proyecto más personal, una escuela de patinaje en Zaragoza. Una ilusión que sigue clavada en su corazón. "Las instituciones no me han apoyado lo suficiente en este tema. Está en mis manos fomentar el patinaje", explicó la aragonesa.

Con un brindis parecía que se cerraba el acto de adiós. A Sheila le quedaba una sorpresa. Javier Gómez le escondía un último regalo. En Mayo se celebrará en Zaragoza un Gran Premio Internacional que recibirá el nombre de Sheila Herrero. Será uno de los homenajes que le lloverán ahora. Se los merece.

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