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REPORTAJE

La siberiana de 1956

España sufrió la mayor ola de frío de su historia reciente hace ahora 50 años En Huesca, el Aneto llegó a registrar una mínima heladora de 40 grados bajo cero.

 

ANTONIO MADRIDEJOSANTONIO MADRIDEJOS 05/02/2006

"Ayer, en los lagos de la isla de Buda, los pescadores ante aguas convertidas en hielo se dedicaron a la búsqueda de pescado que flotaba muerto. Se calcula que se recogieron 8.000 kilos". Tortosa, 4 de febrero de 1956 (agencia Efe ).

Hace exactamente medio siglo, un frente de aire siberiano alcanzó la península Ibérica con una dureza y una persistencia que la convirtieron en la mayor ola de frío en España desde finales del siglo XIX, que es cuando empiezan las actuales series meteorológicas, aunque indicios indirectos sugieren que incluso bastante más, quizá 1700. En muchas zonas se perdió la cosecha de trigo y también perecieron algarrobos y olivos tricentenarios. "Un año sin naranjas aboca al país a la falta de divisas", encabezaban los noticiarios radiofónicos.

"La ola de frío de origen ruso hace descender los termómetros", decía escuetamente El Noticiero Universal. Y proseguía: "En Sevilla ha caído la nevada más intensa desde 1800". Fue, sin embargo, un temporal relativamente discreto. Diluido en una década misérrima y gélida --también fueron especiales los inviernos de 1952 y 1954--, apenas mereció el interés de la prensa, más preocupada por la llegada de ayuda norteamericana, los triunfos del Madrid en la primera Copa de Europa... y el frío en otros países europeos: "Desastre en Alemania. Las arterias fluviales están congeladas", proseguía el rotativo.

Según explica José Antonio López, del Instituto Nacional de Meteorología (INM), algunos observatorios han registrado temperaturas aún más rigurosas en días concretos de enero de 1971, 1985 y 2005, pero "febrero de 1956 es en su conjunto el mes más frío de la historia reciente de España y muy especialmente en el Mediterráneo". Y sin discusión. Fueron más de tres semanas seguidas con temperaturas espectaculares y algunas postales para el recuerdo.

¿Y en la cumbre del Aneto?

La mínima absoluta de aquel entonces fueron los --32º del Estany Gento, un observatorio de alta montaña de Lérida --récord español que permanece inalterable desde entonces--. "Teniendo en cuenta la altitud del Estany Gento (2.142 m), es de prever que se alcanzasen los --40º en la cima del Aneto --que se encuentra en Huesca-- o en otros puntos de montaña", calcula el climatólogo Javier Martín-Vide, catedrático de la Universitat de Barcelona (UB).

Las temperaturas tuvieron un carácter excepcional en el Pirineo, pero nadie se libró de las heladas. Entre otras ciudades, batieron su marca y todavía siguen sin rebasarla Barcelona (--10º en el observatorio Fabra y --6,7º en la vieja estación del Putxet), Huesca (--13,2º), San Sebastián-Igueldo (--12º), Palma-aeropuerto (--10º), Castellón (--7,3º), Valencia (--7,2º), Sevilla (--5,5º) y Alicante (--4,6º).

Sin duda fue un febrero excepcional en Zaragoza y, especialmente, en Huesca, pero quizá no tanto en Teruel. En la zona de Sabiñainigo el mercurio bajó hasta los 18 grados bajo cero, mientras que en la capital altoaragonesa falleció un niño de 8 años, ahogado al romperse el hielo que cubría una balsa sobre la que patinaba.

"Más que una ola siberiana, sería mejor hablar de dos o tres que se acumularon durante más de 20 días", dice Javier Martín-Vide. Para las estaciones meteorológicas del Aeropuerto de Zaragoza y Huesca-Monflorite fue además el mes más frío desde que existen, con una media de 1,3º y 0º, respectivamente.

La ola de frío de 1956, prosiguen Martín-Vide (UB) y López (INM), siguió las pautas de cualquier otra entrada de aire de origen siberiano, pero tuvo una potencia inusitada --estaba muy bien establecida sobre Rusia y Europa central-- y una duración excepcional. El frío en el resto de Europa fue también espectacular: "El Támesis se ha helado de orilla a orilla cerca de Londres", decía un teletipo de Efe. Murieron más de 600 personas.

"Todos los estanques de la ciudad aparecieron helados esta mañana. Se comenta con simpatía el gesto de una casa andaluza productora de coñac, cuyos agentes han recorrido las calles y plazas de Barcelona, obsequiando con botellines de dicha bebida a los ateridos guardias urbanos". 3 de febrero de 1956 (agencia Efe ).