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REPORTAJE

Un tesoro en el desierto

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    NURIA ASINNURIA ASIN 09/11/2004

    Los montes de las Cinco Villas están jalonados de hermosas ermitas. Templos perdidos entre bosques y llanuras que, en tiempos pasados, fueron focos de peregrinación y suntuosas fiestas. En la actualidad, algunas de estas pequeñas iglesias están en desuso porque los hábitos religiosos de otras épocas han caído en el olvido. Esto ha hecho que muchas de estas construcciones sufran el deterioro que ocasiona el abandono y los agentes atmosféricos.

    Por ello, en muchos de los consistorios cincovilleses luchan por recuperar esta parte del pasado. Es el caso del de Ardisa, que, desde hace tres años, impulsa la rehabilitación de la ermita de Barto, ubicada a 5 kilómetros del municipio. Para llevar a cabo este proyecto, al ayuntamiento ardisano cuenta con la colaboración de los de Santa Eulalia y Murillo de Gállego, ya que el templo se sitúa en el término municipal de los dos primeros, pero eclesiásticamente pertenece al tercero.

    Por el momento, "las obras van muy despacio", precisa la alcaldesa de Ardisa, Angeles Palacio. Así, acaba de concluirse la primera fase, que han consistido en la recuperación de los arcos de cierre --erigidos en piedra con una fisonomía ligeramente apuntada-- y en el reforzamiento de parte del perímetro lateral, el correspondiente al lado norte, donde se ubica el altar del templo.

    El coste de esta intervención ha ascendido a 30.363 euros, de los cuales 24.000 han sido sufragados por la diputación provincial (DPZ).

    Las próximas actuaciones se centrarán en la terminación del perímetro exterior, la finalización del tejado, la limpieza de las paredes, con la consiguiente eliminación de humedades, y la recuperación de los elementos arquitectónicos que posee el edificio, entre ellos, las jambas de las puertas, bellamente decoradas con elementos vegetales.

    Colaboración vecinal

    Aunque, según Angeles Palacio, el proyecto está cargado de dificultades, "ya que hace falta mucho dinero y primero tenemos que contar con la financiación adecuada". Además las obras tienen carácter urgente, "porque el estado del edificio es malo".

    La ermita de Barto es muy representativa para los ardisanos, ya que cada 24 de junio se celebra en ella una romería popular en la que participan las gentes de Puendeluna, Santa Eulalia, Murillo, Erés, Casas de Esper y otros pequeños núcleos de la comarca. Por ello, los vecinos de estos municipios están muy preocupados por su estado de conservación y su definitiva rehabilitación.

    Así, desde hace tres años han estado subiendo al llamado Desierto de Barto , como se denominaba al paraje en el que se ubica la pequeña iglesia para "realizar todo tipo de trabajos, desde desescombrado, hasta eliminación de la abundante vegetación que la rodeaba, que era tanta que incluso la tapaba", apunta Angeles Palacios.

    Y es que la ermita es un elemento histórico en el municipio. Así, está documentada en varios legajos conservados en el consistorio ardisano. Por ejemplo, en un libro de la Cofradía de Barto que data del año 1734, aunque por las características del templo su fecha de construcción es muy anterior, posiblemente de la etapa del románico tardío.