Los tres médicos que asistieron en el centro de salud de Fraga a una bebé que se había tragado la pila de un mando a distancia asumieron ayer ante el Juzgado de lo Penal de Huesca que hubo imprudencia en su actuación al no detectar la presencia de dicho cuerpo extraño en la garganta de la menor. Tras una intensa negociación entre las partes, los tres profesionales médicos admitieron los hechos y aceptaron ser condenados a 3 meses de multa a razón de 6 euros al día (540 euros) por su comportamiento negligente en el abordaje de la afección sufrida por la menor hace casi ocho años.

El acuerdo de conformidad suscrito entre las partes deja en manos de la acusación particular en nombre de la madre de la niña, actualmente con 8 años de edad, la interposición de una demanda civil para exigir el pago de una indemnización por las afecciones y secuelas causadas. Este acuerdo ha evitado la celebración de un juicio en el que las acusaciones tenían previsto solicitar penas de hasta 3 años de prisión a los facultativos por presuntos delitos de imprudencia grave e indemnizaciones de hasta un millón de euros para la menor.

Desde que ocurrieron los hechos, el 22 de diciembre del 2010, la niña ha sido intervenida en 62 ocasiones debido a las graves afecciones que le causó en esófago, tráquea y cuerdas vocales los elementos químicos que contenía la pila en el momento de degradarse en su garganta. El representante de la acusación particular, el letrado Aldo Valero, aseguró estar «plenamente satisfecho» con el reconocimiento por parte de los acusados de actuaron de forma imprudente en el proceso de abordaje de la afección de la menor. Según explicó, la técnica de radiología hizo una placa «errónea» que no recogía la zona donde había quedado la pila, y los dos médicos que la revisaron consideraron que era suficiente. La pila le fue detectada tres días más tarde en el hospital Arnau Vilanova de Lérida, cuando ya los productos químicos que contenía le habían producido graves perforaciones y quemaduras. La madre de la menor, Aránzazu Mármol, valoró el reconocimiento hecho por primera vez por los acusados de que hubo una actuación «negligente» que ha dejado unas graves secuelas a su hija que exigen una continua vigilancia médica y que le «crean complejos» a la hora de relacionarse con sus compañeros. Por su parte, el letrado de uno de los facultativos, Jesús García Huici, consideró que el acuerdo adoptado es un «mal menor».