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Una empresa aragonesa con empuje

A la última pero con raíces

La Zaragozana da un salto en el proceso de fabricación de cerveza con una sofisticada y singular planta industrial que conservará la calidad y el sabor característico de sus productos

 

Antonio Fumanal, maestro cervecero de Ambar, ayer en el nuevo laboratorio de la empresa. - NURIA SOLER

J. H. P.
01/03/2019

«Vamos a hacer cerveza en la fábrica más moderna de España e, incluso, de Europa, pero Ambar seguirá siendo Ambar». Es la declaración de intenciones que ayer lanzó Antonio Fumanal, maestro cervecero de La Zaragozana (Grupo Ágora), mientras enseñaba ayer a un grupo de periodistas los detalles de la nueva fábrica. Este portento industrial, dotado de las últimas novedades en maquinaria del sector, combina los «aprendizajes tradicionales» tras casi 120 años de historia de la empresa «con la tecnología más puntera».

Como si de un niño con zapatos nuevos se tratara, Fumanal mostró orgulloso las instalaciones que Ambar ha cocinado a fuego lento junto a la carretera de Castellón, en el barrio zaragozano de La Cartuja, un desarrollo en fases que se ha prolongado durante más de diez años y que permitirá a Ambar centralizar e integrar el proceso de fabricación y envasado de la cerveza.

La planta, que será visitable por el gran público en un futuro, está plagada de espacios singulares y curiosidades. El recorrido arranca en la sección de ensilado y molinería, primera etapa del proceso de producción de cerveza, donde sobresale un edificio de 34 metros de altura. Aquí se realiza la limpieza del grano a través de tamiz y limpia combinada, eliminando las impurezas antes de atravesar el molino.

Ambar cuenta hoy en el mercado con más de 20 variedades de cerveza, un catálogo de producto que se renueva y amplía cada año con series especiales como sus famosas Ambiciosas. La diferencia entre una elaboración y otra se consigue en la sala de cocción, el corazón de la fábrica, que en este caso cuenta con tres calderas de mecanización, un filtro prensa que separa los restos sólidos (bagazo), una olla de ebullición de alto rendimiento, un whirlpool (sistema de decantación) y un enfriador de gran recuperación energética. Todos estos procesos están automatizados con sistemas de última generación.

EL "JUGUETE"

La siguiente etapa de fabricación es la fermentación, donde se añade levadura al mosto frío obtenido en la sala de cocción. La nueva planta dispone de 17 tanques troncocónicos para llevar a cabo este proceso y la maduración de la cerveza. Fumanal dio suma importancia a este espacio, que definió como «un juguete interesante para el futuro». «Tenemos la levadura más cuidada del mundo para hacer la cerveza perfecta», recalcó.

El producto pasa finalmente a la sección de filtrado para proporcionar toda la transparencia y brillantez de su color natural. Esta última instalación ya funciona desde hace dos años y es pionera en el uso exclusivo de un sistema de filtración tangencial por membranas.

El control del proceso productivo se realizará desde una sala que hará de «cerebro» de la fábrica, automatizada para reducir al máximo las posibilidades de error.

Otro de los emblemas de la planta es la apuesta por la economía circular, lo que pasa por dar una segunda oportunidad a todos los subproductos de la fabricación, como por ejemplo el bagazo y la levadura, que se pretenden reutilizar para la alimentación de humanos y animales.

«Seguimos siendo los mismos y ofrecemos el mismo producto, solo que a una escala mayor», sentenció Fumanal como broche final de la visita.

   
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