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Doctor en Ingeniería Química

Víctor Sebastián: «Mi reto es soñar, hacer ciencia y ayudar a la sociedad»

 

Víctor Sebastián en el laboratorio del Instituto de Nanociencia. - ÁNGEL DE CASTRO

AURORA PINTO
13/11/2016

Quien tenga la idea de que los científicos y los ingenieros son fríos o inexpresivos, es que no conocen a Víctor Sebastián. Este joven investigador que nació en Calatayud hace 38 años expone con pasión, pero también con nitidez, el objeto de su investigación, Diseño de microreactores para producir nanomateriales, que le ha valido el reconocimiento de la Real Academia de Ingeniería.

–¿Qué significa este premio para usted y en qué consiste?

–Es un reconocimiento al trabajo realizado en los últimos diez años. Cuando acabé el doctorado me fui a Estados Unidos con una beca Fullbright, y después de desarrollar esta tecnología regresé a Zaragoza, donde he podido ampliar más la investigación en el Instituto de Nanociencia. Ahora el tribunal ha valorado ese trabajo. Físicamente creo que el premio es una medalla. La entrega será el 22 de noviembre en Madrid, en la Real Academia de Ingeniería. No tiene dotación económica, pero el reconocimiento es una satisfacción personal. Además sirve para divulgar en qué trabajamos los investigadores, que no vivimos en un mundo virtual, que todo lo que hacemos es para desarrollar la sociedad y seguramente saldrá en pocos años. Quiero reconocer también el trabajo de mis compañeros que han contribuido a la investigación

--Ya había recibido otros premios, ¿Influye tener un curriculum brillante para investigar?

–Sí. Es imprescindible para conseguir más inversión. Este es un mundo en el que competimos investigadores de todo el mundo y para cualquier convocatoria pública de fondos para financiar nuestra investigación, es muy importante que se vea que se es capaz de abordar un trabajo de excelencia. Este tipo de galardones son una gran ayuda porque reconocen que el trabajo se ha hecho bien.

–Es muy joven. ¿Cuál es su reto, a dónde aspira llegar?

--Seguir investigando, trabajando duro. Mi reto es soñar, simplemente hacer ciencia, investigación, descubrir nuevos materiales, nuevas aplicaciones y, sobre todo, ayudar a la sociedad. Ese es el verdadero trabajo de la investigación, pues se hace con fondos públicos; la sociedad nos aporta dinero para hacer investigación y nosotros queremos devolver a la sociedad recursos para hacerla mejor o solucionar problemas. Mi gran sueño, mi gran objetivo es hacer suficientes méritos para que la sociedad se beneficie de los resultados de la investigación.

–El premio reconoce el trabajo en el diseño de microrreactores para producir nanomateriales. ¿Podría traducir esto para un público no científico?

–El microrreactor es un reactor químico de dimensiones por debajo del milímetro. Eso permite alcanzar un control muy eficiente de la reacción para sintetizar nanomateriales y manipular los átomos a escala nanométrica, que es un billón de veces más pequeña que el metro. Sería como comparar el tamaño de una pelota de tenis con la tierra.

– ¿Cuáles son las aplicaciones prácticas? Creo que en Biomedicina…

–Tiene muchos campos de aplicación. Varios productos que compramos tienen nanopartículas. Un ejemplo son las cremas solares, que están hechas a base de óxido de titanio y óxido de zirconio, pero de tamaño nanométrico. En nuestro caso estamos sintetizando nanomateriales para aplicaciones biomédicas, en concreto para la liberación de fármacos, ya que lo que queremos conseguir es liberarlo de manera sostenida sin tener que tomar grandes dosis que ocasionan graves efectos secundarios, como los tratamientos de quimioterapia contra el cáncer.

–Usted estuvo en EEUU. ¿Qué diferencias apreció en la investigación o en la universidad respecto a España?

–La comparación es muy complicada porque estuve en el Massachussetts Institute of Technology, que es el campus número uno a nivel mundial en ingeniería química. Pero la gran diferencia es la inversión para la investigación. Donde aquí tenemos muchos problemas para conseguir fondos, allí es todo mucho más rápido. A nivel humano no hay diferencia. No somos ni más ni menos inteligentes que ellos. Los investigadores españoles son tan buenos como ellos.

–Y en Aragón, ¿Cómo está el panorama?

–Hay esfuerzo por apoyar a la investigación, pero a veces influyen las cuestiones políticas. En este instituto tenemos instalaciones excelentes, como el microscopio Titán de resolución atómica que solo hay seis en España y gracias a eso se podrán ver muchos avances de la ciencia creados aquí. 

 
 
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