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El nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible 2019-2026

Zaragoza hará 153,9 kilómetros de carril bici con 19,84 millones de €

La apuesta duplicaría en 8 años la actual red pero más del 71,5% de la inversión sería a largo plazo. El plan incluye la creación de 2.000 aparcabicis y hacer seguras vías de más de 8.000 coches diarios

 

Obras de construcción del carril bici que se está realizando en la calle San Juan Bosco, que conecta la avenida Valencia con Vía Univérsitas. - LAURA ROMEO

D. L. G.
09/04/2019

La nueva movilidad en las ciudades, sobre todo la proliferación de los patinetes y otros vehículos compartidos, requieren de una buena infraestructura ciclista, en forma de carriles bici, que el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Zaragoza parece haberse tomado muy en serio para el periodo 2019-2026 en que estará vigente. Tanto que si todo sale según marca esta hoja de ruta, la capital aragonesa contaría en solo ocho años con el doble de kilómetros de red de los que ahora tiene. Se han previsto un total de 153,92 kilómetros a añadir a los 134 que se han conseguido, explican los técnicos municipales, entre 2000 y abril del 2018, con un especial impulso con motivo de la Expo del 2008. Ahora se ha estimado una inversión de 19,84 millones entre vías ciclistas, sendas ciclables y carriles pacificados en los que bicis y coches compartirían calzada.

Esta proyección sería como llevar a efecto con creces la hoja de ruta del Plan Director de la Bicicleta, que preveía un diseño similar pero que planteaba culminarlo en el 2025. Ahora, el grueso de la inversión, 14,20 de los 19,84 millones de euros previstos, el 71,5% del total, se encuadraría, dentro del cronograma del PMUS, entre los proyectos a largo plazo, a desarrollar o pendiente de cómo avancen las obras de urbanización pendientes o desarrollos urbanísticos futuros.

A CORTO Y MEDIO PLAZO

Así, en el apartado de la red de carriles bici como tal, se calcula que en el 2026 se podrían tener construidos 106,14 kilómetros nuevos, aunque solo 19,51 están en redacción, ejecución o se esperan en el corto plazo, por valor de 2,56 millones. Otros 66,97 (por 10,93 millones de inversión) se prevé hacerlos dentro de, como mínimo, cuatro años o más. Los 19,56 restantes (valorados en 2,93 millones) llegarían en el medio plazo.

Otras infraestructuras destacadas vienen de la mano de lo que se denomina senda ciclable, que es un espacio compartido con los peatones, de las que 27,51 kilómetros de 28,06 totales, se incluyen en el largo plazo. Para ellas se prevé destinar 3,19 millones y 3,18 de ellos se encuadrarían en ese margen de ejecutar entre 4 y 8 años. Respecto a la pacificación de calles, se esperan 19,72 kilómetros nuevos y solo 8,32 de ellos serían a largo plazo, el grueso de los mismos se ejecutarían a corto o medio plazo, en los próximos dos o cuatro años (6,96 y 4,44 kilómetros, respectivamente), con una inversión de 230.000 euros.

Una de las cuestiones más relevantes para el Gobierno de ZeC es trasladar la idea de que este PMUS que ha aprobado en solitario es un «doumento meramente técnico, no político» en el que, desde el área de Movilidad se hace especial hincapié en esa nueva movilidad compartida que ha irrumpido con fuerza. Con nuevos modos de desplazamiento como los patinetes que requieren de una infraestructura ciclista dotada de cuantos más carriles bici mejor. Así, uno objetivo claro es completar cuanto antes la malla básica de Zaragoza, «para las biciletas y para esos otros vehículos de movilidad individual en auge que pueden sustituir al coche privado».

Otra piedra angular en esta estrategia a futuro que es el PMUS es la que representa la necesidad de establecer una serie de aparcamientos seguros para los ciclistas. En este sentido, destaca el objetivo de habilitar 2.000 aparcabicis, a 250 cada año y, se estima, por 18.000 euros al año, lo que conseguiría una inversión global hasta el 2026 de 144.000 euros. No en vano, destaca Movilidad, que la falta de estacionamientos es el segundo factor decisorio para no coger la bicicleta, solo superado por la seguridad o, mejor dicho, el miedo o la peligrosidad.

En este apartado se apuesta también por una inversión clave a la hora de construiir nuevos carriles bici. Se toma el criterio de que todas aquellas arterias principales por las que circulan más de 8.000 vehículos al día son las que deben contar con lo que se denomina «segregación dura». Una separación física con la calzada que se estima que afectaría a 18.415 metros de esos más de 153 kilómetros nuevos a construir. A un precio de 42,8 euros por cada metro construido, la necesidad de inversión para ellas asciende a 788.766 euros.

Y sumar kilómetros a una red en la que ya se están poniendo tramos. Ahora está en obras el de San Juan Bosco, y en breve se hará la conexión de Fray José Casanova (Delicias) con Puerta Sancho (La Almozara), las avenidas Pablo Gargallo o Pablo Picasso, el paseo Pamplona y el eje Alonso V y Asalto (Casco Histórico).