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ayuntamiento de zaragoza

ZeC y PSOE acentúan su tensión antes de explorar una aprobación sin pactar

Los socialistas ven el presupuesto como un «arma arrojadiza» elaborada contra ellos. CHA critica los «proyectos a 1.000 €», el PP da por hecho el pacto y Cs lo descarta

 

3El concejal Fernando Rivarés, ayer durante la comisión de Economía. - MIGUEL GRACIA

D. L. G.
22/02/2019

Las cartas están sobre la mesa desde hace demasiado tiempo en el Ayuntamiento de Zaragoza a propósito de un presupuesto para el 2019 que depende de que el Gobierno de Zaragoza en Común (ZeC) y el PSOE sean capaces de sumar sus votos. Su aprobación es una incógnita y todo apunta a que si sale adelante será en vivo, sin pactar previamente y en un pleno a celebrar a pocos días de las elecciones generales del 28 de abril. Puede que esta convocatoria lo haya cambiado todo, pero la tibieza socialista de los últimos días se tornó ayer en crispación máxima. Una vez más evidenciaron la tensión que les separa, por más motivos que el nivel de endeudamiento y la posibilidad o no de captar nuevos créditos de los que dependen 31,5 millones de inversión, que es lo que los socialistas alegan para negarse a negociar.

Los grupos de izquierda tienen a toda la ciudad a la espera del desenlace y con un tejido social y vecinal que ambos quieren convertir en juez (a quién culpan de que no salga) siendo las víctimas de la actual prórroga. Pero la realidad es que su debate, o discusión, ya no parece dar más de sí.

SALUDABLE

Repiten argumentos, adjetivos descalificativos, las cifras de un presupuesto de 773,6 millones que poco ha cambiado respecto al borrador presentado en diciembre y proyectos que se pueden hacer con 62,2 millones de inversión. Todo es tan conocido ya y queda tanto hasta votar que la mayor novedad ayer fue el tono duro del socialista Javier Trívez y que concluyera diciendo que su grupo va a «ver si este desaguisado que ZeC ha elaborado es susceptible de algún tipo de transmutación saludable. Y en eso estamos» afirmó. Tantos dimes y diretes en dos meses y medio, ni una sola vez sentados a hablar del contenido del presupuesto, les ha abocado a un desgaste que agota sus posiciones.

Tan enconadas están que el único paso posible es hacia atrás. ¿De quién? En esta montaña rusa en la que viven, ayer tocó el «tirabuzón y medio» que, según Trívez, ZeC ha fabricado para convertir las cuentas en «un arma arrojadiza contra el PSOE», para ponerles en la tesitura de votar con los del no a todo, la derecha, o con la izquierda. Pero ve un presupuesto que, aunque parezca que lo único que importa es saber si se podrán captar o no los 31,5 millones de deuda con los bancos, sigue siendo «inconsistente, inaceptable e irreal», un «brindis al sol», un «carnaval de la mentira» o «un esperpento que representa una realidad deformada y grotesca». Como para negociar.

PARÁLISIS

Trívez, amarrado al asiento contable de la deuda del tranvía y al discutido nivel de endeudamiento, arremetió contra un «semidocumento presupuestario que no hay quien se lo crea». Y que, explicó, de las 860 partidas que tiene (quitando las de personal), 500 –«el 60%– son «un copia y pega del anterior» y, de ellas, «272 han tenido remanente y sigue consignando lo mismo».

Así defendió que es la «inoperancia y falta de gestión» de ZeC, las «responsables de que en su mandato hayan dejado 163 millones sin gastar», y el 54% de la inversión del 2018, que «es el causante de la parálisis», no el PSOE. Y ahí sí sumó a todos los partidos, que acusaron al Gobierno de lo mismo en las tres comisiones celebradas para desglosar el presupuesto (Economía, Derechos Sociales y Urbanismo): baja ejecución y cifras irrisorias para multitud de proyectos que luego no ejecuta. Y el edil remató insistiendo en su intento de blindar las subvenciones y convenios con modificaciones de créditos, que ZeC «primero dijo que no podía y ahora no le da la gana».

Su discurso combina puertas abiertas con portazos al responsable de las finanzas, Fernando Rivarés, pero la discusión contable aparentemente irreconciliable parece condicionada por un escenario político que lo ha cambiado todo con la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril. Los ciudadanos irán a las urnas dos semanas después de que el pleno decida si Zaragoza tiene o no presupuesto. Por eso Rivarés apeló a lo «leal» que ha sido Unidos Podemos con Pedro Sánchez y sus Presupuestos Generales del Estado (PGE) para recordarle a Trívez que «solo tiene que sentarse y decir que se rompe su excusa para no hablar con nosotros».

El tercero en discordia, CHA, ya metido en el principio de acuerdo, se mostró crítico también con ZeC, al acusarle de elaborar un documento que definía como «el bazar de Rivarés, lleno de proyectos a 1.000 y 10.000 euros» que luego no se ejecutan, se repiten cada año y que ha conseguido dejar sin iniciar proyectos «estratégicos en este mandato». Pero dirá sí en la votación, eso no cambia.

Los espectadores, los que dirán no sea cual sea la propuesta que se vote, también reclamaron su espacio. Para Ciudadanos, que ya ha anunciado una enmienda a la totalidad, veía en boca de su portavoz, Sara Fernández, casi imposible que salga adelante y, por tanto, hasta una pérdida de tiempo debatir las cifras. Jorge Azcón, del PP, ha cambiado de opinión y auguró, un mes después, un «pacto de los sillones», acelerado por las urnas. En su opinión, los socialistas plantearán «enmiendas difíciles de cumplir» que ZeC «les aceptará porque no tiene intención de cumplirlas». Y hoy le toca el turno a Alberto Cubero, que es de los concejales de ZeC que da por perdido el presupuesto.

Diez mil días informando

Suplemento especial del 3 de junio de 2018 con motivo del número 10.000 de El Periódico de Aragón.

   
1 Comentario
01

Por Joseman 8:54 - 22.02.2019

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Un presupuesto multimillonario en el que se hiciese un campo de fútbol nuevo, un hospital nuevo, 10 piscinas cubiertas más, 2 nuevas líneas de tranvía, reforestar toda la ciudad, asfaltar todas las calles que lo precisen. Eso es lo que haría yo, y que lo paguen todos los que van de millonarios y votan a PP y Ciudadanos.