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LIGA ENDESA

¡Viva el baloncesto!

El Tecnyconta arrolla al Joventut en un magnífico espectáculo y logra el mayor triunfo de su historia en la ACB (112-66)

 

Alegría desbordada entre los jugadores del Tecnyconta. - JAIME GALINDO

RAQUEL MACHÍN
25/11/2018

Viva el baloncesto. Viva el espectáculo. Viva el juego que despliega el Tecnyconta Zaragoza, con el que este domingo ofreció dos horas de diversión a sus aficionados, arrolló al Joventut y se llevó la victoria más amplia de su historia y el marcador más alto sin prórroga: 112-66. Y vive, vaya si vive, el sueño de la Copa. El equipo aragonés suma ya seis victorias en diez jornadas, las últimas cuatro de manera consecutiva, y ya es séptimo empatado con el quinto. El futuro es impredecible, pero este equipo se ha ganado el derecho a soñar, a disfrutar de cada jornada, a volar bien alto.
Se lo ha ganado a base de trabajo. Porque detrás de la exhibición de ayer hay trabajo, mucho trabajo, y solidaridad, y ambición, mucha ambición. Todos y cada uno de los jugadores del Tecnyconta pelearon todos y cada uno de los segundos que estuvieron en la pista. Con 30 de diferencia, el equipo aragonés quería 40. Y con 40, quería 50. Y con 40 arriba, cargó cada rebote como si le fuera la vida en ello. Fue una exhibición en toda regla y una demostración de fuerza colectiva que no se había visto en años en Zaragoza. Porque brilló McCalebb, se salió Alocén, trabajó sin descanso Radovic, y así todos, pero el Tecnyconta ganó porque fue un bloque, porque fue todo uno. Un ciclón de fuerza arrolladora que pasó por encima y destrozó a un Joventut que llegaba sexto y con un baloncesto sólido.
No es que la Penya estuviera mal, ni que regalara el partido o bajara los brazos. Nada de eso. Es que solo hubo un equipo, el rojo lo inundó todo, se lo llevó todo por delante. Solo la falta de acierto impidió que el partido se rompiera antes, mucho antes. Porque el Tecnyconta, como buen obrero, tal y como dice Fisac, madrugó y salió enchufadísimo, con un ritmo endiablado, arrollando a su rival desde el minuto uno a base de fuerza e intensidad. No lo consiguió en el marcador porque el elevado ritmo de juego no se correspondió con el acierto de cara al aro. Aun así, tuvo el equipo de Fisac dos oportunidades de romper el partido ya antes del descanso. No lo consiguió aunque estaba en su mano (47-38).

UN CICLÓN

A la tercera fue la vencida. A la vuelta de vestuarios regresó a la pista un león todavía más fiero, un equipo con ganas de más, de mucho más, y fue distanciando a su rival poco a poco, dejándole sin argumentos. Desactivó a Laprovittola, anuló a Todorovic, no apareció Birgander, ni Dawson, ni... Los jugadores aragoneses leyeron muy bien sus ventajas y todo tipo de situaciones. Por ejemplo, que el rival les negaba el triple, pues con decisión hacia el aro para romper su defensa una y otra vez, una y otra vez. La primera parte ya había sido buena, pero el segundo tiempo fue un espectáculo maravilloso, sublime, de una intensidad y una calidad impresionantes. Para ver y disfrutar una y otra vez ahora que para la Liga. 34-20 fue el parcial del tercer cuarto y 31-8 el del último. 65-28 en 20 minutos de locura colectiva.
En la pista, los jugadores disfrutaron sin perder la concentración ni un segundo. En la grada, el público se divirtió como hacía años que no lo hacía. Hubo bufandeo, hubo ovaciones para todos los que salían, los aficionados puestos en pie para aplaudir a McCalebb. a Seibutis, a Radovic, para celebrar cada canasta de Alocén. Sobre todo ese triple sobre la bocina y a ocho metros de distancia que hizo al público llevarse las manos a la cabeza. O cada vez que superaba a Laprovittola. Todo fueron festejos y sonrisas, felicidad pura. Durante dos horas solo hubo una pista, un balón y doce jugadores bailando al son de una maravillosa sinfonía. El Tecnyconta va a más con el paso de las jornadas. Lástima que llegue ahora una inoportuna ventana FIBA. Ojalá hubiera otro partido el próximo fin de semana. O esta misma tarde. Que siga el espectáculo. ¡Viva el baloncesto!.

Fotos del Basket Zaragoza