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Javier Acha: "Tenemos una epidemia de diabetes y no sé si el sistema será capaz de sobrellevarlo en 15 o 20 años"

Es Licenciado en Medicina y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital Miguel Servet de Zaragoza desde el año 2012, aunque trabaja en el área desde que se creó en 1990, hace ahora tres décadas. Colabora en el desarrollo del Plan Integral de Diabetes en Aragón, materia en la que ha centrado también su vida investigadora.

 

El doctor Javier Acha es experto en Endrocrinología y trabaja en esta sección desde 1990 en el hospital Miguel Servet de Zaragoza. - ÁNGEL DE CASTRO

EL PERIODICO
04/05/2020

- Su servicio es de los de más reciente implantación en el hospital. Hace 30 años, en 1990, se creó la sección y en 1998 se convirtió en servicio.

- El primer endocrino que vino a formar la sección fue Ramón Albero Gamboa que llegó de La Paz de Madrid. Yo había estado rotando en ese hospital y estaba en Navarra. Me llamó para ver si me quería incorporar a la plaza libre que había quedado aquí. En mayo del 90 él optó a la plaza y yo me incorporé en octubre. Se fue formando poco a poco el servicio hasta las 12 personas que somos en la actualidad. Ahora consta de 12 facultativos especialistas de área y 4 residentes, porque desde 1994 tenemos formación. La sección de Nutrición se creó en el 2012 cuando yo llego a la jefatura de servicio de Endocrinología y Nutrición. El responsable de la sección de Nutrición es el doctor Alejandro Sanz.

- ¿Por qué no se le da importancia a la nutrición hasta el 2012?

- El servicio se crea en el 90 y fue de los últimos grandes hospitales de España en incorporar la endocrinología. En la mayor parte de centros ya estaba desde los años 80. Esos diez años de diferencia hicieron que se creara una consulta alternativa a medicina interna. Vamos generando internamente fuerza propia porque es lo que va demandando la sociedad. Todos los endocrinos éramos polivalentes: hacíamos desde dislipemia, suprarrenales, tiroides, diabetes... y tratábamos también el tema de la nutrición. Había dos campos, la nutrición hospitalaria (dietas para los enfermos) y la nutrición parenteral y enteral. Poco a poco lo aglutinamos en personas que tenían interés en estas materias y hasta que la dirección considera que tiene entidad y potencia suficiente no sacó la plaza de la sección. Lo importante es que se ha conseguido.

- ¿De que se encarga la sección de Nutrición?

- De valorar las dietas hospitalarias, tratar a los pacientes con nutrición enteral y parenteral domiciliaria y en el hospital y de las patologías asociadas a la nutrición: errores congénitos del metabolismo, la desnutrición, seguimiento de las cirugías bariáticas...

- En cuanto a Endocrinología, ¿cómo ha cambiado la situación de los pacientes desde los 90 hasta hoy?

- Todo eso ha ido cambiando a lo largo de estos 30 años de manera exagerada, sobre todo en el mundo de la diabetes. Antes teníamos muy pocos tipos de insulina, poca capacidad para determinar la glucemia y tratábamos a los pacientes de una forma sintomática. En primer lugar, ahora disponemos de más insulinas que se acoplan más al nivel fisiológico de la secreción de la insulina que uno tiene en el organismo, hacemos el tratamiento mucho más natural. En segundo lugar, desde hace uno o dos años tenemos medidores de glucemia para que el paciente sepa en tiempo real su nivel sin tener que pincharse en el dedo y, además, es un efecto predictor también, porque les indica si va hacia alta o baja. En tercer lugar, hemos enseñado a comer al paciente diabético, le implicamos y le enseñamos a hacer raciones de hidratos de carbono. El paciente de esta manera puede planificar la cantidad de insulina que debe ponerse. Esto ha ido avanzando más y hemos visto que además de tener todas estas mejoras, los pacientes no iban bien y teníamos que mejorar más. Para ello les poníamos bombas de insulina que programamos para hacerlo lo más natural posible. Desde cuando yo estudiaba a ahora, los pacientes diabéticos han reducido la posibilidad de tener complicaciones crónicas.

- Ha sido una mejora en la calidad de vida, entonces.

- Y en el pronóstico y en las complicaciones. Hoy en día a un paciente diabético le decimos: si te cuidas, si estamos siguiéndote y si colaboramos juntos, te morirás con diabetes, pero no de diabetes.

- ¿Qué ha sucedido con las patologías relacionadas con la tiroides?

Se han mejorado muchísimo también, tenemos tratamientos sencillos, fáciles y eficaces para controlar la función tiroidea. Hemos optimizado el tratamiento en todas las fases de vida del paciente, desde que nace hasta que muere, pasando por embarazos o lactancias, por ejemplo. En Aragón tenemos la suerte de disponer de detección precoz, fuimos uno de los primeros lugares de España donde se empezó, gracias al hospital Infantil. Detectar precozmente, nada más nacer, si un niño tenía una disfunción tiroidea, significa que le vas a tratar desde el inicio y su desarrollo neurológico va a ser normal. La medicina va avanzando, también en el cáncer de tiroides que aunque es de muy poca agresividad también tenemos alternativas terapéuticas bastante buenas.

- ¿Cuáles son?

La cirugía, que sigue siendo muy eficaz; o el tratamiento de yodo radioactivo, cuando persiste después de la cirugía; o incluso los nuevos fármacos que están saliendo muy específicos, los inhibidores de la tirosina quinasa en pacientes que no responden a terapias previas. Además del tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea.

- ¿Tienen líneas de investigación en este sentido?

Sí, principalmente en el mundo de la nutrición hay líneas de investigación que las dirige el doctor Sanz, y nosotros trabajamos en el mundo de la diabetes con los servicios de oftalmología del Servet y Clínico en retinopatía diabética, una línea de investigación con publicaciones nacionales e internacionales.

- Hablando de la diabetes, ¿hay más niños diabéticos o aparece antes en los niños a causa de la obesidad?

- Hay que diferenciar la diabetes tipo 1 que es autoinmune, que es juvenil aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida. Estamos observando que hay un incremento progresivo a lo largo de las últimas dos décadas. Pero no solo eso, es que vemos que aparece en edades más tempranas, antes era raro verlo en niños de uno o dos años y ahora sucede, según nos comentan los pediatras. Pero lo que nos llama la atención, y es algo que era impensable, es ver niños de 14 y 15 años con diabetes tipo 2, que está asociada principalmente a la obesidad. Era un hecho que veíamos en EEUU como algo lejano y ya tenemos aquí, por desgracia, diabéticos tipo 2 en adolescentes. Esto va asociado a nuestro estilo de vida, si nos vamos «americanizando» cada vez más, vamos a tener más diabéticos de este tipo. Si no se soluciona este tema, muchos terminarán en cirugía de la obesidad para solucionar un problema, una diabetes de gran dificultad, pero también otros problemas, porque suelen ser niños con otras patologías y que con 30 o 40 años tienen una enfermedad degenerativa asociada importante.

- Pese a que los tratamientos han mejorado, nosotros no lo hemos hecho tanto en estos 30 años...

Es la mejor pregunta. Hemos mejorado los tratamientos, la tecnología y el control, pero paradójicamente vamos a tener más diabéticos tipo 2 porque esto va asociado a la obesidad. Lo que hemos avanzado a nivel médico, la sociedad nos lo está quitando por el tema de la obesidad. Esto es una epidemia, tenemos una verdadera epidemia de diabetes tipo 2 y no sé si el sistema sanitario será capaz de sobrellevar esto en 15 o 20 años. La verdadera epidemia metabólica es la diabetes y la obesidad.

- ¿Qué tratamiento hay?

No tenemos ninguna herramienta que nos cure la obesidad todavía, se están investigando cientos de líneas. Tenemos algún tratamiento, pero pocos. En la eficacia, no pensamos en la normalidad. Con la obesidad, si un paciente pesa 100 kilos, no pensamos que llegue a la normalidad de 70, con conseguir un fármaco que le ayude a perder del 5 al 15% de peso, que se nos quede en 80 o 85 kilos sería un éxito para nosotros porque no tenemos ninguna otra herramienta terapéutica.

- Porque esto genera un sobrecoste a la sanidad pública, ¿no?

Aproximadamente un paciente diabético sin complicaciones multiplica por dos el gasto sanitario. Cada complicación que se añade duplica ese gasto. Es decir, si tiene hipertensión, lo multiplica por cuatro; si tiene nefropatías... hasta el paciente diabético que llega a diálisis que es un gasto exagerado. Si la diabetes tipo dos aparece en gente joven, ya no hablamos de adolescentes, y el 15% de la población española tiene diabetes... imagina el coste que puede suponer una persona diabética de 30 años que tiene una esperanza de vida hasta los 80 y que tiene 50 años por delante para sufrir complicaciones y que las va a tener sí o sí; si no se cuida o cambia sus hábitos de vida, claro. Puede duplicar el gasto sanitario cada 20 años. No sé si el sistema sanitario lo puede aguantar.

- ¿En Aragón cuál es la situación en la actualidad?

Entre el 7% y el 9% de la población aragonesa tiene diabetes. Cada década va aumentado un 1% en términos medios.

- ¿Qué se hace para evitar que aumente?

En este aspecto el Gobierno de Aragón, a través de la gerencia del Salud, nos convocó hace unos 12 años para hacer un plan de la diabetes en Aragón, un plan integral a cargo del Ministerio de Sanidad, que recoge las patologías con alta prevalencia. El plan intenta que cada comunidad autónoma tenga un desarrollo de como tratar la patologías desde la epidemiología o de la prevención a través de la atención primaria. La diabetes es un tema tan importante y preocupante para el Sistema Nacional de Salud que todas las comunidades deben tener un plan de prevención y diagnóstico precoz, seguimiento, tratamiento y control de las complicaciones crónicas. 

   
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