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MUJER Y DEPORTE

La atleta modelo

Isabel Macías, subcampeona de Europa y campeona de España de 1.500, vuelve a competir y sueña con ir a Tokio mientras traslada a los más pequeños los valores de igualdad en el deporte compartiendo sus experiencias de lucha

 

Isabel Macías posa en un parque de Zaragoza. - NURIA SOLER

RAQUEL MACHÍN
18/01/2020

Isabel Macías se planta delante de los niños, saca bola y les dice, «¡soy Ironman!». Ante el estupor de los pequeños, les pregunta, «¿es que una chica no puede ser fuerte?», y ya tiene la atención de todos. Entonces les propone un juego, nombrar a cinco deportistas masculinos. «En 20 segundos, todos tienen a los cinco. Pero les dices, y ahora cinco mujeres y no vale mi nombre. El 80% no saca los cinco. Ahí empiezan a percibir que hay un problema», explica la atleta, campeona de España de 1.500 al aire libre y en pista cubierta, subcampeona de Europa, olímpica, entrenadora, maestra, profesora, madre... De esa forma es como se presenta en las charlas de Mujer y Deporte promovidas por el Gobierno de Aragón.

La zaragozana ha vuelto a la competición, «a la normalidad», después de dos operaciones y la maternidad, y sigue soñando con Tokio. «Como no hay dolor, me deja correr. Lo más importante, más allá de las buenas sensaciones para lo poco que llevo, es que puedo competir», indica. Pero en todo este tiempo no ha estado quieta. No es su estilo. «La vida me ha enseñado que hay que estar siempre preparada porque nunca sabes cómo vas a tener que buscarte las habichuelas. El deporte me ha permitido formarme en todo este proceso. Soy entrenadora y sirve también para recordar por qué estás aquí, porque muchas veces el alto rendimiento es corrosivo y con la base dices, yo empecé por esto», explica.

Es una motivación poder compartir su experiencia con los más jóvenes. «Sigo en parte también por ellos porque tengo varios atletas que han visto todo el proceso de las lesiones, el embarazo, que saben de mi trayectoria y, claro, cuando me vienen a contar historietas, a quejarse, les digo, a mí no me cuentes milongas que me las sé todas. Y ahora que me han visto competir otra vez para ellos es también una motivación, dicen si ella puede yo no me voy a rendir. Creo que es el mejor ejemplo que puedo darle a mis atletas».
A Isabel le ha tocado ser ejemplo. A veces sin quererlo, por pura casualidad, por carácter. Pero se ha convertido en la cabeza visible de la lucha por la igualdad. «Ha sido más por mala suerte, me ha tocado ser reivindicativa muchas veces. Y por mi forma de ser, no soy de las que se callan y omiten, al contrario, cuando veo ciertas cosas me gusta denunciarlo porque creo que es la manera de que las cosas progresen. Cuando me pasó el tema de la beca ya había ocurrido más veces pero lo habían dejado pasar, entonces si nadie da el paso y hace visible el problema, el problema sigue enquistado. La sociedad necesita que la gente tome partido. Aunque a veces levantar la voz tiene sus hándicaps. Para mí es un orgullo que se me tome como referente», explica.

Macías perdió su condición de atleta de élite al estar lesionada y, posteriormente, ser madre y eso le impidió solicitar una beca, situación que denunció ante el Consejo Superior de Deportes. «Se ha subsanado la redacción para esta convocatoria gracias a Javier Ten, un abogado deportivo de la tierra que me ayudó desinteresadamente, y hemos conseguido subsanar un error que llevaba mucho tiempo ahí y que nadie había cambiado. Para mí es un orgullo leer en los periódicos que Isabel Macías ha dejado un legado. Al final campeones de España hay todos los años y en todas las pruebas. Deportistas que hagan algo que beneficien a todos no hay tantos», indica.

Las charlas
Eso también lo explica en las charlas de Mujer y Deporte organizadas por el Gobierno de Aragón en centros de primaria de toda la comunidad. «Lo enfoqué así y estoy muy contenta del resultado. La más bonita creo que ha sido en el colegio Santo Domingo, que es un colegio con un alto porcentaje de inmigración y con pocas capacidades sociales. Explicarles que vengo de una situación familiar como la suya porque mi madre era divorciada joven, recursos económicos cero, mi profesor tuvo que proponer pagarme las mil pesetas que valía la licencia... vi a niños identificarse conmigo. Y darles una esperanza es muy bonito. Abres una puerta que deja correr el aire, que si no parece que los ahogamos», señala.

Las experiencias han sido altamente gratificantes. «Fui a un centro de educación especial en Calatayud y fue una experiencia súper chula. Me organizaron la primera carrera Isabel Macías y fue precioso. Fue muy diferente. Son experiencias que casi te reportan más a ti que tú a ellos. Se me han pasado cinco centros demasiado rápido. Ojalá lo mantengan porque está muy bien», indica. Y es que, aunque ha habido muchos avances, «lamentablemente lo necesitamos, ese es el problema». Pero, ¿dónde está el problema? «Entreno a niños pequeños y hasta los doce años las niñas ganan a los niños en las carreras de fondo porque se desarrollan antes y los niños no lo llevan mal, lo llevamos mal los adultos, los padres. El problema lo estamos incubando nosotros», explica Isabel Macías, una atleta modelo.

 
 
1 Comentario
01

Por Zachary 18:07 - 29.02.2020

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La atleta modelo por partida doble diría yo: modelo de conducta, por lo que trabaja, lucha y éxitos conquistados en el atletismo, y modelo por lo guapa, que además como atleta de élite es todo fibra y musculo.

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