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PRIMERA DIVISIÓN

Cinco espinas sacadas

Pulido, Insua, Ferreiro, Galán y Luisinho, supervivientes del descenso, regresaron a Primera con el Huesca en Villarreal

 

David Ferreiro pelea por un balón con Chukwueze, futbolista del Villarreal, el domingo en La Cerámica. - MARÍA JOSÉ SEGOVIA

SERGIO RUIZ ANTORÁN
14/09/2020

Ese 18 de mayo. Ese funeral con aroma a albahaca. A ese San Lorenzo que volverá. Porque lo bueno siempre regresa. Hace casi 500 días y 500 noches de esa despedida de Juanjo Camacho aferrado a su nena. Capitán y leyenda. Ese partido en el que Mantovani marcó tres goles, dos donde debía y otro donde le dolía. Ese trámite contra el Leganés, esa última victoria, en la que el estadio de El Alcoraz cantó a los vientos ese ‘Volveremos a Primera’. Un grito de ánimo y esperanza que se hizo cuerpo en Villarreal en el eco de un campo vacío. Un sonido de eterna fidelidad que aún retumbaba en las cabezas de Jorge Pulido, Pablo Insua, Javi Galán, Luisinho y David Ferreiro, los cinco supervivientes de esa plantilla que descendió y que se quitaron una espina dolorosa en el mismo campo, donde mejor se saborea.

Toda la tristeza de la goleada encajada contra el Valencia dos semanas antes se concretó en esperanza ante el Leganés y se materializó el domingo en el Estadio de la Cerámica. De las lagrimas de Chimy Ávila al entusiasmo del golazo de Pablo Maffeo, el último en llegar, hay un mundo en el que hay cinco supervivientes con una camiseta pegada a su corazón.

David Ferreiro fue un coloso en la Costa del Azahar. Su partidazo desde el extremo zurdo construyó el gol que valió este punto de partida. En ocasiones se confundió su perfil con el de Iniesta. Su combinación en la triangulación con Juan Carlos habilitó el cambio de banda y la presencia de un Pablo Maffeo inquisidor. Ese taconazo de clase está al alcance de muy pocos. Y eso lo sabe Míchel, para el que es insustituible (37 partidos, un gol y diez asistencias en el ascenso), como lo fue para Leo Franco y para Francisco, pese a empezar como suplente en su debut en Primera. Por el gallego quiso el domingo canalizar el Huesca todo su juego de ataque. La consigna era recuperar y pasársela a David. A sus 32 años está de dulce, con confianza para regatear, carácter para leer el ritmo del partido, acelerar o pausar según convenga y habilidad con ambas piernas para sacar centros precisos al área o rematar a perfil cambiado. Su salida del campo, en el minuto 62, desfondado, antecedió al empate del Villarreal. Quizá fue casualidad.

Y la historia pudo ser otra. Por unos centímetros. Los que hubieran habilitado a Jorge Pulido en ese remate que fue gol y anulado por fuera de juego. El almirante toledano no fue alineado ese día ante el Leganés, pero sigue siendo fijo sea quien sea el entrenador en su cuarta temporada en Huesca. En una jornada de trabajo a destajo, con un 64% de posesión para un adversario volcado hacia la victoria, minimizó errores, puso la espinilla en el choque, voló en los balones por alto, despejó como pudo todo lo que pasaba cerca de su cuerpo. Su experiencia es un grado y su recuerdo del amargo descenso un acicate para no repetir esa amarga vivencia. Sigue siendo el capitán.

PABLO, DE REGRESO / Pablo Insua no pudo jugar el tramo decisivo del curso 2018-19 por una grave lesión de rodilla, después de ganarse el puesto con Francisco. Pero el Huesca respetó su profesionalidad y finalmente contrató en propiedad al defensa del Schalke 04 este verano tras dos cesiones consecutivas. Su presencia en el ascenso fue corta (9 encuentros) pero decisiva y su puesto en la titularidad confirmado al recuperarse esta semana de una dolencia en los isquiotibiales. Severo en el corte y contundente arriba, el gallego demostró que está recuperado y en forma, jugando los 90 minutos, pese a su historial de operaciones. Aunque el club busca central y espera que Gastón Silva tenga la documentación para jugar, cuenta con un Insua dispuesto a dar la talla.

Javi Galán es el único de los cinco que jugó ese partido contra el Leganés. Peleado en la marca con Samu, un meteorito, el extremeño no pudo prolongarse en ataque como esa otra noche clave, en La Romareda, donde su zambombazo sobre la bocina cambió el guión del campeonato. Incorporado en la 2018-19 desde el Córdoba para suplir al lesionado Luisinho, ambos resisten en la actual plantilla y ambos saltaron al césped del Villarreal, aunque el luso lo hiciera en el descuento como refresco. Ambos se alternarán en esa banda izquierda de la defensa.

 
 
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