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FUTBOL

España inicia el viaje a Portugal con una paliza en Santiago

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    CARLOS F. MARCOTECARLOS F. MARCOTE 07/06/2004

    Las diferencias entre la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Santiago, la primera gobernada por el PP y el segundo por el PSOE, convirtieron la particular peregrinación de la selección española a Santiago de Compostela en un suplicio para los jugadores, que hicieron escala en la capital gallega antes de quedar concentrados en el hotel Falperra, un antiguo convento remodelado, a 15 kilómetros de Guimaraes. Será la base de operaciones de España antes y después del partido del sábado ante Rusia en el estadio del Algarve.

    La expedición se vio desagradablemente sorprendida nada más bajar del autobús, poco antes del mediodía, para realizar a pie los últimos 500 metros del Camino. Los escasos medios policiales fueron insuficientes para garantizar un tranquilo paseo a los internacionales, que se vieron asediados por cientos de aficionados. La decisión de las autoridades locales de cambiar el recorrido previsto y de retirar el apoyo de la policía municipal acabó convirtiendo el recorrido en una peligrosa carrera de obstáculos.

    UNA ENCERRONA Así y todo, hubo clases. Mientras Raúl iba protegido por cuatro números de la policía nacional, la mayoría de los jugadores no pudieron evitar quedarse aislados en varias ocasiones. "Esto ha sido una encerrona", llegó a decir uno de ellos, muy contrariado. Tras la concentración en la Plaza del Obradoiro, otro tanto de lo mismo hasta la entrada a la catedral por la puerta que da acceso al crucero.

    Antes de eso, Iñaki Sáez quitaba tensión al asunto. "Lo fundamental lo tenemos que poner nosotros, pero no estaría de más que nos echara una manita con los arbitrajes y en que no haya lesiones ni expulsiones", algo que ya ha pedido a su venerada virgen de Begoña. Después de dar el abrazo al apóstol, rito que no cumplieron por cierto Albelda, Baraja, Vicente, Etxeberría, Xavi y Valerón, tuvo lugar la ofrenda.

    De allí, otra paliza hasta llegar al Hostal de los Reyes Católicos, donde los futbolistas estuvieron cerca de una hora firmando autógrafos. Para finalizar, almuerzo con Manuel Fraga. Total, al hotel no se llegó hasta cerca de las ocho. No importa, Sáez reitera que la preparación es la correcta. Hoy, vuelta a la normalidad, con baño y masaje matinales y entrenamiento por la tarde.