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EL FINAL DE UNA ETAPA

Fin de ciclo en el montañismo aragonés

Luis Masgrau abandona la presidencia de la territorial tras 20 años en la entidad. "Por higiene democrática es bueno que haya un relevo de gente joven", afirma

 

Luis Masgrau, en su despacho. - SERVICIO ESPECIAL

R. MARTÍ
15/08/2020

La Federación Aragonesa de Montañismo (FAM) cierra su etapa de modernización, crecimiento y expansión. Luis Masgrau abandona el cargo después de dos décadas dirigiendo la FAM. Es el quinto dirigente tras las presidencias de Pepe Diaz, Félix Cruchaga, José Ramón Morandeira y Jesús Rivas. Han sido dos décadas intensas que el 28 de noviembre acabarán con la elección del nuevo presidente. El barbastrense era uno de los dirigentes de territoriales mas veteranos del deporte aragonés.

Masgrau hizo oficial la noticia en la Asamblea Ordinaria del pasado 27 de junio. "No estoy desmotivado, disgustado o cansado. Pensé que había que dar un paso atrás para que se presentara alguien. Entre nuestros 14.000 federados hay que motivar a la gente para que se presente. Por higiene democrática es bueno que haya un relevo de gente joven con ideas diferentes", reconoce Masgrau.

El dirigente puede abandonar tranquilo la nave puesto que la FAM ya cuenta con un candidato al relevo. Es Javier Franco. "Ya lleva dos legislaturas en la junta directiva. Conoce los entresijos de la casa en una federación que exige esfuerzo y dedicación con un presupuesto de 3.700.000 euros que dobla al de la Federación Española y en donde hay que estar pendiente de muchas cosas. Javier reúne motivación, ilusión y ganas". Franco proviene de un club en alza como Os Andarines d'Aragon, el segundo con más fichas de la comunidad por detrás de Peña Guara.

Masgrau, que ya estaba ligado a la entidad desde 1990 como asesor médico, ha vivido momentos de mucha alegría durante su periodo federativo. "Para mí los momentos más felices han sido la inauguración de senderos y refugios. Es como cuando nace un niño. Inaugurar algo es el resultado de un arduo trabajo en el que hay mucha gente detrás. Desde el que desbroza un camino, al que levanta unos ladrillos, los responsables políticos que han ayudado...". El gran secreto de la FAM de Luis Masgrau es el trabajo de equipo. "El gran valor de esta federación es la gran cantidad de gente que se ha implicado con ilusión para impulsar al montañismo aragonés. Aquí hay como yo gente muy motivada, gente altruista y volcada que no se cansa en cada comarca y que lleva 40 años trabajando. Sin ese voluntariado los clubs morirían", reconoce.
Masgrau ha llevado una política conciliadora y de constante crecimiento de una territorial que parece que no tiene techo. "Estamos en un momento dulce con la territorial saneada económicamente. Dejo la FAM con 14.026 federados, un récord, junto al número de pernoctas en los refugios. Hemos vivido momentos complicados económicamente, pero hemos salido adelante con mucha prudencia. Nuestra fuente de financiación son las licencias federativas. Son el 90% del presupuesto y por ello vivimos de recursos propios, lo que nos da autonomía para poder actuar", indica.

Masgrau ha sido un continuador de los 15 años en el cargo de Jesús Rivas en ese espíritu de diálogo y entendimiento con todos. "Fue el que puso patas arriba la federación y le dio la vuelta como un calcetín. Trabajaba y dejaba trabajar. Rivas es un gran maestro, quiere mucho a esta casa y ahora sigue como interventor", explica.

Con Rivas llegó la modernización y la profesionalización a la FAM. "Siempre hemos sido una gran cordada. Unos están en el campo base y otros equipando campamentos de altura. Desde hace diez años dimos un paso adelante con la profesionalización la FAM. Ahora hay cinco trabajadores". Sus dos personas de confianza son David Castillo, el director técnico y Carmen Maldonado, la gerente. "Hay que tener un equipo al que hay que dejarle trabajar y que tenga iniciativa. El presidente tiene que coordinar, marcar directrices, estar informado y tomar decisiones si aparece un incendio", explica.

No todo ha sido un camino de rosas en su paso como presidente de la territorial. Lo que peor ha llevado ha sido no poder ver inaugurada la ampliación del refugio de Goriz junto a la remodelación de Estos, que todavía no ha empezado. "Es lo que llevo peor. Falta mucho dinero para poder acabar Goriz. Intentamos que el organismo Parques Nacionales dieran dinero coincidiendo con los fastos del centenario, pero ahora las expectativas son complicadas con el coronavirus. Espero que en los próximos cinco años se pueda inaugurar", explica con tristeza.

Otra piedra ha sido el poco interés que ha mostrado el Gobierno de Aragón con el Centro de Tecnificación de Deportes de Alta Montaña. "Queríamos que la Escuela de Montaña de Benasque fuera como la de Chamonix en los Alpes, pero está infrautilizados. La de Benasque tiene una doble dedicación: forma guías de montaña y es un centro de tecnificación de alta montaña. Pero el Gobierno de Aragón no ha creído en este último proyecto por falta de sensibilidad. Nuestra gran frustración es que el Gobierno de Aragón no haya dedicado más dinero a la formación reglada de los técnicos. Hacemos maravillas con pocos recursos. Desde 2003 el Gobierno de Aragón nos ha dado 85.000 euros anuales en los cursos y 30.000 en las pruebas de acceso y pese a los pocos medios hemos formado a 2.000 técnicos y vienen de Cataluña y el País Vasco porque tenemos prestigio", indica.

El abandono de Masgrau coincide con el de Joan Garrigós como presidente de la Federación Española (FEDME) después de 28 años al pie del cañón. Masgrau sonó como posible relevo del catalán. "Garrigós tiene 73 años y no tenía sentido que siguiera. Yo era vicepresidente y mi nombre se barajó como candidato, pero nunca dije que me fuera a presentar. La FEDME requiere gran dedicación y no me lo he planteado seriamente al no tener disponibilidad de tiempo por mi trabajo de medico", explica.

Tras este fin de ciclo este dirigente de 63 años recuerda como si fuera ayer sus primeros pasos en la montaña junto a su hermano gemelo José, actual presidente de Montañeros de Barbastro. "Con diez años mi primer campamento fue en Guayente. El verano siguiente ya estuve en el valle de Gistain en un campamento 'cañero' como el de Virgen Blanca. Con doce años subía tresmiles y me quedaba embelesado viendo el Posets". Ahora cierra el círculo con su familia haciendo cantera casera. Con Pilar, su esposa, y Leire, Ixeia e Isabel, sus hijas, hace las caminatas en los senderos de las montañas de Sobrarbe y la Ribagorza. "Llevar a cabo montañismo y senderismo familiar es una delicia. A mí mujer y a mis tres hijas les gusta mucho", finaliza el altoaragonés.

 
 
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