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El GP de Catar del Mundial de motociclismo

Focos para ‘Dovi’ y Marc

El subcampeón italiano ganó por 23 milésimas a Márquez sobre la misma línea de meta

 

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
11/03/2019

Cuentan, dicen, explican e informan que uno de los hombres más ricos del mundo se lo pasó en grande anoche, en el circuito de Losail, en Doha, su país, Catar. Cuentan, dicen, explican e informan que el amo de este inmenso pedazo de desierto y polvo suspendido, donde un día descubrieron petróleo y, ahora, explotan gas, decidió, a última hora, porque alguien le sopló que no se lo podía perder, desplazarse al circuito con sus cuatro hijos e irse a la curva donde tiene un trono inmenso, tal cual, para ver las carreras.

El jeque Tamin bin Hamad Al Zani, también conocido como Tamim el glorioso, cuyo retrato está en el 90% de los coches y en el 75% de los edificios de Doha, fue uno de los 32.252 espectadores que anoche vivió, en vivo y en directo, que es como se tienen que vivir estos espectáculos, los que te aceleran el corazón y te hacen sentir vivo, la tremenda carrera de MotoGP, en la que los dos amos del asfalto, que no del país que albergará, dicen, el Mundial del 2022 (ya veremos, ya veremos), protagonizaron, de nuevo, un final apasionante, idéntico, sí, sí, al del año pasado: Andrea Dovizioso (Ducati) manda, Marc Márquez (Honda) no se rinde; Dovi sabe que lleva al diablo pegadito a su colín, que se la jugará, se la juega, il professore resiste y gana; el año pasado, por 27 milésimas de segundo y ayer, por 23, es decir, un puñado de centímetros. No más. Ni menos.

Porque, sí, después de tanto ruido, no han llovió nueces. Ha habido, sí, cierto, más ruido en la carrera, en una carrera muy extraña, porque todo en Catar es extraño. Ha habido ambiente y chicos que han despuntado pero, como reconoció el propio Márquez al final del duelo con Dovi, «hemos estado los mismos de siempre, los mismos del año pasado, Andrea y yo; y eso no es desprecio hacia nadie, es la realidad». Lo cierto es que ellos siguen siendo los jefes y que, sí, que los demás, incluido un portentoso mister domingo, es decir, el señor Valentino Rossi, que se fue a dormir a segundo y medio del podio, y ayer acabó a medio segundo, les van a complicar las carreras, pero…el pulso volverá a estar protagonizado por ellos dos.

La carrera, en efecto, fue maravillosa, pero habrá otras mejores. No, perdone; mejores, imposible. Pues sí, ya lo verán. Porque si algo quedó demostrado anoche, en el desafío, en el duelo, en la cita en pleno desierto, entre Andrea y Marc, es que sus dos motos siguen siendo dos cohetes y que la Honda ya corre (352 kilómetros por hora) como la Desmosedici. Y que a Rossi no hay que jubilarlo nunca. ¡Que se jubile él, si quiere!

VIÑALES Y EL RESTO

Que Maverick Viñales, el campeón de invierno, ha de comer muchas sopas para mezclarse en esta lucha, pese a lograr, el sábado, una pole velocísima. Y que Danilo Petrucci, el mosquetero de Dovi, pide guerra. Como la piden esos dos maravillosos y portentosos jóvenes, Àlex Rins y Joan Mir, que ha reclutado Davide Brivio, el que hizo grande a Vale, para la velocísima Suzuki. «¡Da miedo lo que corre esa moto azul!», exclamó al bajarse del podio Cal Crutchlow.

Todos, todos los buenos, se pusieron en fila. Y, sí, la fila la comandó, casi siempre, es decir, 18 de las 22 vueltas (incluida la última, la de la foto finish, la decisiva), Andrea Dovizioso. Rins fue el amo en la 8, 9 y 10 y Márquez, ¡vaya, hombre, que casualidad!, metió la cabeza en el liderato ¡en la penúltima vuelta!, es decir, la 21, antes de tratar de hincarle el diente a Dovi.

En esa procesión, a la que, al final, se añadió, insisto, el Doctor, siempre mandaron el campeón y el subcampeón de los dos últimos años, que, en efecto, lanzaron elogios hacia los demás cuando se bajaron del podio, pero advirtieron que quieren verlos a todos en Barcelona (16 de junio), en la catedral de Assen (30 junio) y/o en Alemania (7 de julio), en el ecuador del Mundial, pues eso significará que han pasado la prueba del algodón y están listos para estas batallas que, de momento, solo son capaces de protagonizar, Marc y Andrea, Andrea y Marc.

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