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Tercera División

Generación Lafita

Ángel juega en el Real Zaragoza y Nacho en el Cuarte Industrial, pero ambos pasean con orgullo un apellido con tradición futbolera

 

ANA LAHOZ
10/10/2011

Ángel y su hermano Nacho arrastran el recuerdo de una niñez en la que crecieron rodeados de fútbol y futbolistas en un hogar marcado por el sueño de querer ser como papá. Y lo consiguieron. Ambos hicieron de este deporte su profesión y establecieron el apellido Lafita como símbolo de una generación aragonesa de deportistas. "Mi tío jugaba y mi padre también. Por ahí nos llegó la afición", dice Ángel, quien apunta que solo pudo disfrutar "del final de la carrera deportiva" de Juan Ángel Lafita, su progenitor, que se retiró en 1985 en el Castellón. Sin embargo, Nacho ni siquiera lo vio como profesional. "Solo por videos", señala. Así es como fue entrando el fútbol en las venas de estos dos hermanos que apenas se llevan tres años y unos meses de diferencia y que han tenido en su padre a su mejor juez. "Es muy autocrítico con nosotros. Nunca te dice que lo has hecho bien, pocas veces. Siempre intenta corregirte en algo. Eso es muy bueno para que mantengas la humildad, porque en el fútbol no lo tienes todo hecho", explica Ángel.

Para llegar a ser lo que son, los hermanos Lafita han dejado atrás muchas cosas. Nacho, por ejemplo, disfrutaba jugando al tenis y lo practicó durante diez años, hasta que al final se decantó por el fútbol. "Es un fenómeno con la raqueta", le alaba Ángel. Tampoco disfrutaron de mucho tiempo libre -"no fuimos de videoconsolas ni nada de eso", matiza Nacho--, pero sí que dieron más de un disgusto a su madre como niños que eran. "Le habremos roto mil jarrones, porque andábamos siempre con el balón por casa", recuerda Ángel entre risas.

Riñas y piques de niños

Tampoco se libró de sus partidillos y de sus "piques sanos" el jardín trasero de su domicilio: "Lo teníamos destrozado. Pusieron a crecer pinos y creo que se quedaron a medias", comentan, al tiempo que aseguran que en alguno de esos 'encontronazos' llegó a haber puntos de por medio: "Yo era el mayor, pero no veas las leches que metía este, ¡como panes!", apunta Ángel.

Lejos de aquellas riñas de chiquillos que soñaban con ser, en su caso, como Luis Figo o Aimar, los hermanos Lafita se tienen un cariño mutuo. De hecho, Nacho es el padrino de Leo, el hijo de Ángel, y se le ve orgulloso de desempeñar ese papel. Dicen que siempre se han llevado genial, que el deporte les ha unido mucho y que su relación solo se distanció cuando Ángel se marchó a jugar al Deportivo de la Coruña. "Yo estaba en el Huesca y entrenaba todos los días. Y él también. Era complicado y solo lo vi una vez", dice Nacho. "Era la primera vez que salía de Zaragoza. Mentiría si dijera que no lo eché de menos", reconoce Ángel.

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3 Comentarios
03

Por EL TIO LA VARA 14:22 - 10.10.2011

grandes futbolistas y personas.muy buen reportaje anita..que gran periodista, que tal va tu voleibol teruel?

02

Por Peña Lafita 10:03 - 10.10.2011

Grandes futbolistas y enormes personas, un lujo que formen parte de nuestra Peña. Nacho merece triunfar pq calidad le sobra

01

Por Andrés 9:35 - 10.10.2011

Una lástima que Nacho no haya acabado de explotar porque lo tiene todo para destacar en este, a veces, extraño mundo del futbol. Al padre le pasó algo similar, no explotó en el Zaragoza todo su potencial que era enorme, quizá le faltaba algo de fisico, pero tenñia una clase inmensa y un trato exquisito de balón. Y es que en el futbol, como en la vida misma, a veces no triunfa plenamente quien debe, sino el que tiene la suerte de que vaya Vd, a saber que santo le toque con la varita mágica. ¡Suerte familia!