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Mujer y deporte

Un gran pasión con dos ruedas

Adriana Domínguez, con 16 años, es una de las ciclistas españolas con más futuro en el BMX. Su sueño es poder vivir de este deporte, en el que ya ha logrado tres títulos nacionales, un subcampeonato y un bronce europeos y va a competir en el Mundial

 

Un gran pasión con dos ruedas - NURIA SOLER

SANTIAGO VALERO
12/05/2019

Desde los nueve años Adriana Domínguez vive entregada a la pasión por el BMX, sin duda la especialidad menos conocida de las dos ruedas en España, pero que a esta chica zaragozana, de 16 años cumplidos en febrero, le llegó por su padre, Víctor, al que una lesión por una caída le arrebató ese hobby que transmitió a su hija. Solo a una de ellas, porque Adriana es gemela de Carlota, a la que no le llegó esa pasión y sí la del patinaje artístico. De momento, ya es tres veces campeona de España, subcampeona de Europa en el 2018 y bronce en otro Europeo en el 2016.

«Claro que me planteo poder dedicarme profesionalmente a este deporte que tanto me apasiona, me gustaría bastante poder vivir y estudiar en Francia. Ese es mi objetivo, allí hay equipos para compaginar estudios y entrenamientos. Eso sí, los equipos de allí a veces quieren gente solo de Francia, pero estamos en ello», dice la ciclista, que sabe que ese camino para llegar a la élite le obliga a salir de España, donde no se puede vivir profesionalmente de este deporte.

De momento, la ciclista del BMX School Zaragoza y del Towcar Team Enganches Aragón compagina sus entrenamientos en el CDM David Cañada, «seis días a la semana», con periódicos viajes a Francia, donde forma parte del equipo Prostart. «Las instalaciones que tengo en Zaragoza no son las adecuadas porque a nivel europeo los circuitos son mucho más grandes y técnicos. Aunque entrene siempre bien, al no poder hacerlo en un circuito de nivel como los que hay fuera de España, no estoy a esa capacidad técnica que requieren. Eso es un problema», sentencia, esperando una mejora en las instalaciones en Zaragoza para este deporte.

El BMX, que se practica con bicicletas de ruedas de 20 y de 24 pulgadas, en diferentes categorías dependiendo de la edad y que combina la velocidad con la habilidad, es un deporte con una amplia mayoría de chicos, sobre todo en España. «Sientes rabia de que no haya más chicas. Es que no tiene que ser solo para chicos, pero tampoco me siento rara por ello, compito como una más. Además, en este deporte hay mucha igualdad, me ha servido para hacerme amigos por toda España, que están siempre y que son de lo mejor que me ha dado el BMX», sostiene la ciclista zaragozana.

De momento, la gran mayoría de chicos en este deporte cuando va aumentando la edad de los participantes hace que Adriana compita en muchas ocasiones solo contra ellos, sobre todo en Aragón, lo que también le supone un plus para mejorar su competitividad. «Tengo que ganar en explosividad y rapidez, soy algo lenta aún (sonríe), aunque soy fuerte y potente. Me ayuda mucho competir con chicos para ganar ese puntito de trazadas y de explosividad. Se nota bastante cuando corro contra ellos. En Aragón compito contra chicos y a nivel nacional en las Copas de España estamos solo chicas pero juntándonos varias categorías», explica.

Con la meta de vivir profesionalmente de este deporte como futuro lejano, el objetivo cercano es el Campeonato del Mundo que se disputará en Zolder (Bélgica) del 22 al 28 de julio. «Allí quiero estar entre las ocho mejores en mi categoría. Ya estoy prácticamente clasificada. En España, con el nuevo reglamento, si has hecho buenos resultados europeos en años anteriores te pueden dejar ir».

Víctor y Esther, sus padres, están siendo los pilares en los que Adriana construye la posibilidad de ver cumplido su sueño. «Mi padre vivía este deporte como un hobby pero llegó a disputar un Campeonato de España. Él me hace de mecánico y me ayuda a preparar las carreras y los entrenos y mi madre siempre está ahí. Para ellos les está suponiendo un gran esfuerzo, pero todos esperamos que al final tenga recompensa», afirma, antes de dejar claro que la retirada de Víctor por esa caída no le ha supuesto a ella ningún freno: «Conforme vas creciendo, aumentas la velocidad y las caídas, aunque son menos, son más fuertes, pero nunca he sentido miedo. Además, el BMX ha evolucionado bastante, hay más protecciones, los cascos son mejores y la parte de la pechera protege más».

«Lo más difícil es compaginar la dedicación de tantas horas y días a la semana con los estudios, siempre estoy pendiente de cambiar exámenes y de organizarme muy bien para llegar a todo, porque sé que en mi familia la prioridad son los estudios. Si no van bien, se acaba la BMX», concluye Adriana, que no está dispuesta a que nada se interponga para alcanzar ese sueño de dos ruedas.

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