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La montaña en Aragón

La imposible regulación

Los gobiernos de Nepal y China y las expediciones comerciales están en el ojo del huracán tras las once muertes del Everest H «La solución se ve muy fácil desde Occidente», dice Carlos Pauner

 

Dos montañeros escalan el Everest en una expedición reciente. - SERVICIO ESPECIAL

Un grupo de montañeros, antes de empezar una ascensión de Aragón Aventura. - SERVICIO ESPECIAL

R. MARTÍ
01/06/2019

Carlos Pauner es historia del himalayismo aragonés. El aragonés realizó más de 30 expediciones a los ochomiles y conoce muy bien el Everest, el techo del mundo con sus 8.848 metros. Cinco veces fue al gigante del planeta y alcanzó la cima en la primavera de 2013, cerrando su círculo. El jacetano ha vivido con tristeza todo lo que ha sucedido la semana pasada. Largas colas en la parte final de la montaña y un balance de once muertos. Tiene claro que las grandes responsables de todo lo que pasa son «las expediciones comerciales. Facilitan a personas que no son alpinistas el ascenso a un icono. Nepal es el tercer país más pobre del mundo y es lo que les da de comer, a los sherpas, a los helicópteros, a los cocineros, a los porteadores... Es difícil que el Gobierno nepalí regule esto porque es su única fuente de ingresos. La solución se ve muy fácil desde Occidente», dice Pauner.

Aragón Aventura es la decana de las empresas de turismo activo en España. Lleva un cuarto de siglo de trayectoria y ha organizado numerosos viajes al Everest. «Habremos ido unas quince veces, la primera en 1996, aunque llevamos dos años sin organizar una. Todo el mundo quiere ir al Everest, cada vez hay más facilidades y el Gobierno de Nepal puede hacer sus regulaciones sobre el número de visitantes, aunque es complicado porque tienen que ser transparentes y que lleguen a todo el mundo. Ellos tienen que plantear propuestas, pero deben ser bien pensadas y consensuadas. La única traba no puede ser la económica, porque solo subirían los que tienen más recursos. El Gobierno chino pone cada vez más trabas y cambian las normativas cada año. No es por cuestiones éticas o medioambientales, sino porque les incomoda que haya gente en el Tíbet», afirma Javier Garrido, responsable de Aragón Aventura.

Garrido reconoce que si el Gobierno nepalí le pidiera consejo para regular el acceso de montañeros al Everest, «me sería muy difícil. Pueden dar 150 permisos al año por orden de inscripción. Y si esa persona no va es posible que le haya hecho perder un puesto a otro». Además, cree que las expediciones comerciales tienen su parte de responsabilidad. «Hay que pedir el historial al alpinista, si tiene que haber hecho un ochomil más o varios sietemiles. Algunas empresas no hacen un filtro adecuado, va gente que no está bien preparada y es un problema añadido. No puedes mandar a cualquiera porque pueda pagar».

Aragón Aventura ofrece varias formas de ir al Everest. «Una es acudir sin guía y tan solo con servicios hasta el campamento base, que es la mayoría de las veces. Desde allí la gente es autónoma, lleva sus tiendas y su comida y contratan o no el sherpa de altura y el oxígeno. Pero esa ya no es nuestra responsabilidad». Aragón Aventura también da servicios hasta la cima. «Allí va incluida la comida de altura, el oxígeno medicinal o suplementario, sherpas locales y guía europeo. Lo más importante es la selección que hace la empresa de participantes. La exigencia mínima es que haya hecho tres o cuatro sietemiles y un ochomil», dice Garrido.

Las tarifas

Para acudir con Aragón Aventura con servicios hasta el campamento base del Everest el precio es de 22.000 euros con permisos, vuelos interiores, porteadores y comida hasta el campamento base. «Con todos los servicios hasta la cima, el coste total es de 31.000 euros», indica Garrido. El cliente pasa dos meses en el Himalaya desde que sale hasta que vuelve a su casa.

Este otoño Aragón Aventura tiene programadas ascensiones al Cho Oyu y el Manaslu. «Son montañas difíciles, pero el salto de los 8.200 a los casi 8.900 del Everest es cualitativo porque estás en la zona de la muerte que desgasta el cuerpo. Acudir al Cho Oyu, hasta el campamento base, cuesta 12.000 euros y al Manaslu, 8.000 euros y, hasta la cumbre, 15.000». La empresa cuenta con guías cualificados. «Son Fernando Garrido, Juanito Oiarzabal, David Puyol, Juan Carlos Vizcaíno y Jordi Tosas y trabajamos con sherpas locales, tan importantes como los guías europeos. Ellos dan el servicio duro». También se programan expediciones al Lenin, Muztag Ata, Elbrús, Aconcagua y Kilimanjaro.

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